INTRODUCCIÓN

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El año 2000 conoció el arranque del programa Ramón y Cajal en la comunidad educativa aragonesa; suponía retomar el interés de la administración por las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) en el aula, recuperar una línea de integración curricular de las TIC que se había roto tras la desaparición del Proyecto Atenea del Ministerio de Educación y que, pese a que seguían llegando algunos equipos a los centros, carecía de unas líneas programáticas que marcaran una trayectoria necesaria.

Desde entonces, administración, docentes, alumnado y comunidad educativa en general, emprendimos un camino cambiante que se ha ido trazando a medida que caminábamos como si abriéramos una vía nueva en la escalada de una montaña. Por eso, cada paso ha supuesto un enorme esfuerzo y ha costado tiempo volver a dar el siguiente. Las aulas de informática a las que se iba una vez a la semana por riguroso turno, aunque persisten en muchos centros, en otros se han convertido en espacios a los que se va cuando se necesitan y no cuando toca o han trasladado sus ordenadores a las aulas (que es donde tienen que estar). Las pizarras tradicionales y las tizas conviven con los cañones y las pantallas en muchos centros, aunque todavía hay compañeros que, incomprensiblemente, prefieren mancharse las manos y la ropa de tiza. Los táblets irrumpieron en tercer ciclo de primaria y en algunos IES y supusieron una nueva forma de dar clase, aunque todavía queda tiempo para que los más innovadores sean comprendidos y, sobre todo, seguidos por la inmensa mayoría.

En este momento, al inicio de la segunda década del siglo XXI, casi a la vez que las competencias básicas, llega la llamada Escuela 2.0, un paso más en la integración de las TIC en el enseñanza para que la innovación educativa llegue a las aulas, entre otras vías, a través de la innovación tecnológica. Que el uso de medios informáticos sea habitual y sirva para que el proceso educativo y el aprendizaje seas más próximos al alumnado, más abiertos al exterior, más colaborativos, más integradores, más constructivos, más significativos... Para mejorar la adquisición de las competencias básicas, de todas ellas y, en suma, para mejorar la calidad de la enseñanza.


Aunque el planteamiento de este curso es eminentemente práctico, y pretende, entre otras cosas que el proceso de integración comience cuanto antes, no estará exento de una parte filosófica, necesaria para determinar qué línea queremos trazar y seguir para dar sentido a nuestro trabajo. Sólo trataremos lo estrictamente necesario desde el punto de vista técnico, para evitar perdernos en esos conjuros ininteligibles que han construido muros para impedir el acceso a los profanos haciéndonos sufrir el síndrome informático. El grupo es fundamental para avanzar, por eso, si haces este curso, es en tu condición de partícipe en un equipo docente que integra Escuela 2.0 en su centro. Si lo cursas en su modalidad presencial este material servirá de apoyo a las sesiones formativas, realizará propuestas para reflexionar individual y colectivamente y sugerencias de tareas para el seminario. Si, por el contrario, lo cursas en su modalidad a distancia, el material será la guía y las propuestas de trabajo intentarán, además de la reflexión y la práctica, el contacto con otras personas que también realizan el curso.

 

 

Quien escribe este curso se incorporó a la escuela a la vez que los primeros Amstrand y Commodores, participó en el proyecto Atenea y, desde entonces, ha trabajado en la integración de las TIC en el aula, por ello el curso no estará exento de opiniones personales que procuraré poner en el apartado opinión cuando su pretensión sea el debate, el acuerdo o el desacuerdo con mi planteamiento.

Este curso son muchos cursos en uno, por eso no podemos profundizar tanto como quisiéramos en algunos aspectos, se trata de un tronco cuyas ramas tendrás que ir añadiendo a medida que te llamen la atención y consideres útiles algunas de las propuestas, traza tu itinerario formativo y utiliza el seminario para encauzar tus propuestas en una dirección común al resto del equipo.

Sigamos abriendo caminos.

José Ramón Olalla.