2. Desertización y gestión del suelo

Como sé que estás trabajando sobre impacto ambiental te mando este recorte de prensa sobre la desertización en España. Quizás te resulte interesante (fuente: El País), haz clic sobre la imagen para ampliarla:

 

El artículo es muy interesante, parece que España se puede convertir en un desierto. Veamos cuáles son las causas de que esto esté ocurriendo.

La capa superficial de la corteza terrestre forma en algunas zonas del planeta una estructura especial llamada suelo. Por un lado, es el resultado de la actividad química y mecánica, que desmenuza la roca madre hasta formar rocas pequeñas, gravas, y arenas más o menos finas. Por otro lado, es también el resultado de la actividad biológica de los seres vivos que lo pueblan.

Imágen 15. Autor: Desconocido. Autorizado su uso educativo no comercial

La materia orgánica está presente en forma de restos vegetales, ramas, hojas, frutos y los productos de descomposición y residuos de origen animal: heces, cadáveres, etcétera. A los elementos ya citados hay que añadir microorganismos como bacterias y protozoos, y otros seres vivos como gusanos, hongos, etcétera.

Los materiales que forman el suelo se colocan en capas, que observamos en la figura:

 

  • Capa A, formada por hojas, residuos orgánicos sin descomponer y residuos parcialmente descompuestos.
  • Capa B constituida por la precipitación de sustancias lavadas de A.
  • La capa C se forma por fragmentos y restos de meteorización de la roca madre.
  • Por último estaría la capa D que consiste en roca madre sin alterar.

 

Hay regiones de nuestro planeta que no son desiertos pero que se están convirtiendo en ellos. Estas tierras se están desertificando o desertizando. Son zonas áridas, semiáridas o subhúmedas secas que están perdiendo la cubierta vegetal, por la erosión del terreno y la falta de agua.

Las tierras secas ocupan prácticamente la mitad de la superficie terrestre del planeta y, hasta el año 2000, vivían en ellas un tercio de la población humana. En estas tierras la escasez de agua hace que la producción de cultivos, forrajes, leña y otros servicios que proporciona el ecosistema sea limitado. La desertificación es, por tanto, una amenaza para las poblaciones más pobres de estas tierras.