1. Razón teórica y razón práctica

¿Qué es la razón? Todos y todas conocemos de una forma más o menos intuitiva qué queremos decir al utilizar el verbo “razonar”. Por eso, y para empezar, examinaremos las siguientes frases en las que utilizamos la palabra "razón":

  • Me gustaría saber la razón de tu comportamiento.
  • Resolvió el problema de matemáticas después de complicados razonamientos.
  • Se sentía infeliz y no sabía por qué razón.
  • Se ha demostrado racionalmente que la materia puede transformarse en energía.
  • Actuó impulsivamente y se equivocó; más le valdría haber razonado un poco.
  • Un audaz razonamiento le permitió a Darwin descubrir el mecanismo de la evolución de las especies.

En estas oraciones siempre se alude a la razón. Pero, si te fijas bien, en algunas frases la palabra "razón" aparece asociada al conocimiento de algún aspecto de la realidad (ámbito de la razón teórica) mientras que en otras aparece asociada a nuestro comportamiento, a sus casuas, motivos y/o consecuencias (ámbito de la razón práctica).

Si razonas un poco podrás hacer la siguiente actividad.

Icono de iDevice Ejemplo o ejercicio resuelto
Debes relacionar cada una de las frases anteriores con la razón teórica o la práctica, situando los números correspondientes a las frases debajo de la celda correspondiente, en una tabla como la siguiente:
Razón teórica
Razón práctica

 

 

 

 

 

 


Imag. 1. Autor: Satyakamk
Licencia: GNU 1.2

En cualquier caso, podemos establecer que razonamos cuando utilizamos el pensamiento bajo la guía de una serie de reglas o principios que nos sirven para inferir una serie de datos a partir de otros. Recuerda que "inferir" es sacar, extraer, deducir una consecuencia a partir de algo. Pero, si el acto de inferir es una operación vinculada al uso de la razón, cuando razonamos ponemos en marcha diferentes capacidades intelectivas:

  • La primera capacidad es la asociativa: utilizamos símbolos (conceptos o figuras abstractas) que se refieren a la realidad que nos rodea y ello con el fin de realizar juicios y razonamientos.
  • La segunda capacidad es la predictiva: solemos anticiparnos a los hechos y utilizar argumentos contrafácticos, es decir, solemos emplear razonamientos que solo existen en nuestra mente y que nos permiten predecir el futuro (cercano y/o lejano).
  • Y la tercera capacidad es la inductiva. Lo que significa que procedemos a extrapolar datos particulares a áreas más generales, incluso universales.



Imag. 2. Autor desconocido.
Dominio públic


Imag. 3. Grabado de Goya.
Dominio público

Nos centraremos ahora en dos ámbitos de la razón, haciendo referencia a Kant. (Podrás ver su retrato en la imagen de la derecha.)

Decía el filósofo alemán Inmanuel Kant (1724-1804), refiriéndose a la razón como facultad de la mente humana, que dos son los motivos fundamentales que la impulsan a ponerse en marcha. Uno de ellos es el conocimiento. El otro la acción. Y, así, afirma Kant, dos son los ámbitos de la razón: uno, el de la razón teórica, inclinado hacia el conocimiento entendido como búsqueda de la verdad en la realidad. Otro, el de la razón práctica, inclinado hacia la búsqueda de la acción correcta en el ámbito de las relaciones interpersonales y sociales.

Sin embargo, no es prudente separar ambas esferas como si no tuvieran nada que ver entre sí. Antes al contrario. Puesto que lo teórico y lo práctico son manifestaciones humanas, según sea nuestro conocimiento de lo real verdadero o falso, también será nuestro actuar adecuado o inadecuado a las circunstancias.
En el grabado que puedes observar a la izquierda, Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) representó los monstruos de la razón. La interpretación más común del grabado señala que este pintor aragonés quiso representar los excesos de la razón: el dogmatismo, la falta de autocrítica, los prejuicios.
Icono IDevice Importante
Ideas importantes de este apartado:
  1. Definimos la razón como la facultad humana que nos permite pensar de acuerdo a reglas o principios para inferir unos datos de otros.
  2. La razón tiene dos ámbitos: el teórico, que se ocupa del conocimiento de la realidad, y el práctico, que se ocupa de la acción, de cómo debemos actuar.