2. Distopías

Definición

 

Del mismo modo que el sufijo griego –itis significa inflamación (apendicitis, hepatitis, otitis…), el prefijo griego dis- sirve para constatar la falta de salud y, en consecuencia, para constatar la presencia de una anomalía orgánica (dispepsia, disnea, dislexia). Sabido esto, el vocablo “distopía” está compuesto por la raíz griega δυσ- y por la palabra “topos”, que significa lugar. Por tanto, cuando se emplea la voz “distopía” es para denominar un lugar en donde imperan las anomalías y, por extensión, para describir aquella sociedad políticamente y/o socialmente aberrante frente y en oposición a “eutopía”, que designa el buen lugar.

 

A diferencia del término "utopía" que siempre se aplica a lo inexistente, la palabra "distopía" puede ir referida muchas veces a lugares que sí existen. Así entonces, es lícito decir que el campo de concentración de Auschwitz, que la guerra en la ex Yugoslavia, etc., fueron distopías, o sea, sitios horribles e indeseables. Ahora bien, cuando la distopía se entiende como un tipo de utopía, consiguientemente la distopía remite a un imaginario. Y, por ser un relato inventado, las distopías retratarán los males de una sociedad ficticia.

 

Sabido esto, las distopías poseen:

  1. una naturaleza real, si el término "distopía" es aplicado para calificar de terribles situaciones que tienen existencia verdadera,
  2. y una naturaleza irreal o utópica para describir estados sociales y/o políticos ilusorios e imaginados.

Al hablar de la naturaleza real de las distopías, éstas tienen nombre y apellidos: comunismo, fascismo y nazismo. Y, como hemos visto en el apartado anterior, se desarrollan y expanden principalmente a lo largo de todo el siglo XX. Lo que tales distopías tienen en común es, además del revolucionarismo, el utopismo determinista, gracias al cual el poder <<no opera sin la guía del derecho [.... de] la ley de la Historia o la ley de la Naturaleza>>, ha señalado la filósofa Hannah Arendt (1906-1975) en Los orígenes del totalitarismo.

 

Y centrándonos en el carácter irreal de las distopías, éstas son en su mayor parte, así lo veremos, relatos del futuro. Ahora bien, y como decía el filósofo I. Kant (1724-1804) en sus Ideas para una Historia universal en clave cosmopolita, <<¿cómo es posible una historia a priori?, muy sencillo cuando es el propio adivino quien causa y prepara los acontecimientos que presagia>>.

Icono IDevice Objetivos
Las distopías se dan en todos los ámbitos del conocimiento humano. Hay distopías musicales. P. e., la dodecafonía, antes de lograr su aceptación en el mundo de la música, fue considerada un tópos musicalmente cacofónico y feo. En pintura, la distopía más famosa la realizó el holandés Jerónimo Bosch, más conocido por El Bosco (1450-1516), autor de El Jardin de las Delicias. Y dentro del género literario sobresale la distopía titulada 1984 del escritor británico George Orwell, pseudónimo de Eric Arthur Blair (1903-1950).
 
 
Imagen 9. Autor: El Bosco. Dominio público. El Jardin de las Delicias.
 
 
En esta página se ofrece un amplio listado de distopías en novelas y películas.

Imagen 10. Autor: Chadwick, H.D.. Dominio público
 
Distopías: origen y características

El término distopía fue acuñado por John Stuart Mill (1806-1873), aunque hay que señalar que este filósofo y político inglés también incluía en su vocabulario como sinónimo de distopía el neologismo cacotopía, creado por el pensador, también británico, Jeremy Bentham (1748-1832). Dicho lo cual, y centrándonos exclusivamente en las distopías políticas, éstas presentan en común, como tipo de utopía que son, una serie de rasgos:

  1. Frente al optimismo cegador que envuelve a las narraciones utópicas; frente a la utopía como ensoñación sobre el bien absoluto; la distopía es una fantasía acerca del mal: el pesimismo es moneda de cambio en los relatos distópicos. Por eso, la distopía a veces es definida como utopía inversa.
  2. La exageración, el exceso, la hýbris, también vertebran el discurso distópico.
  3. Las distopías se ubican en ambientes cerrados o claustrofóbicos, y juegan con categorías políticas antidemocráticas. E igual que sucedía en las utopías, en las distopías la élite gobernante se cree investida con el derecho a invadir todos los ámbitos de la realidad, a regular y a intervenir en cualesquiera de las facetas de la vida humana e incluso, en pos de la seguridad del Estado, a eliminar el principio de inviolabilidad (o habeas corpus) de las personas. En las distopías llega a primar la deriva totalitaria y no existe la libertad individual, de forma que el dirigismo y el determinismo son los rasgos que definen a las distopías.
  4. Las distopías aparecen en todos los ámbitos de la vida humana y, en general, suelen transcurrir en el futuro. Además, en calidad de profecías de un tiempo anunciado, pueden utilizar un lenguaje religioso de tono apocalíptico y escatológico con el fin de describir, p. e., una guerra nuclear, una epidemia mortífera, etc.
  5. Igual que hay utopías satíricas, las distopías ficticias pueden llegar a ser artefactos ideológicamente muy críticos y avisar acerca de las consecuencias que entrañan los excesos del poder político, económico y científico sobre la vida humana, en su dimensión colectiva e individual.
Icono IDevice ¿Sabías que...?
Las distopías, como objeto de investigación filosófica y política, son un fenómeno históricamente muy reciente. Y si bien Tomás Moro fue el primero en utilizar la palabra "utopía", aunque no el primero en hablar de una sociedad perfecta, por la misma razón Stuart Mill sería el primero en emplear la voz “distopía, aunque no fuera tampoco el primero en imaginar una colectividad humana desolada, carcomida por los excesos. De hecho, fue el escritor florentino Dante Alhigieri (c. 1265-1321) el primero en reseñar, en su Divina Comedia, los efectos calamitosos de la distopía. Y antes que Dante Alhigieri, El Apocalipsis de San Juan (s. I d. C.) constituye la primera distopía de Occidente.

Sobre la tarea:

Cuando se afirma que las distopías nos advierten, en clave ficticia, acerca de ciertos riesgos presentes en la sociedad actual, ¿a qué crees que se refiere?

Pregunta Verdadero-Falso
Lee con atención las siguientes frases y dí si son verdaderas o falsas.


1. Las distopías suelen describir el mundo real:

Verdadero Falso


2. Las distopías advierten pedagógicamente acerca de los peligros de un tipo de sociedad:

Verdadero Falso


3. Las distopías de la época contemporánea carecen de lectura crítica:

Verdadero Falso
Icono de iDevice Reflexión
Pongamos un ejemplo de cómo una utopía genera distopía. Y centrémonos en el reputado filósofo Jean-Jacques Rousseau (1712-1778). En su utopía de El Contrato social, o Principios de derecho político (1762), el suizo Jean-Jacques Rousseau mantenía la idea de la quietud e invariabilidad social como rasgos que definen la vida política perfecta. De acuerdo con esta filosofía inmovilista, si alguien disentía, criticaba o se oponía al derecho social, desde el punto de vista de Rousseau era lícito, en nombre del Estado, hacer morir al culpable, pero no como Ciudadano, sino como enemigo: <<et quand on fait mourir le coupable, c’est moins comme Citoyen que comme ennemi>>. Casi doscientos años después, la filósofa norteamericana de origen rusa Ayn Rand (1905-1982) escribiría que

 

<<los carniceros más temibles han sido los más sinceros. Creían que la sociedad perfecta sería alcanzada por medio de la guillotina y el pelotón de fusilamiento. Nadie discutió el derecho a asesinar desde el momento que asesinaban con un propósito altruista. Se aceptó que el hombre debe sacrificarse por los demás hombres. Cambian los actores, pero el curso de la tragedia se mantiene idéntico. El humanitarista que empieza con declaraciones de amor por el género humano termina con un mar de sangre>> (Ayn Rand (1943), El manantial, Orbis, Barcelona, 1984, vol. II, p. 293).
Conocidas las características de las utopías y, también, los rasgos de las distopías, podemos, refiriéndonos al ámbito político, concluir que utopía y distopía son dos caras de la misma moneda. O dicho de otra manera. No hay utopía que no genere distopía ni distopía que no albergue un proyecto utópico.
 
En el siguiente vídeo puedes ver un fragmento de la película Brazil, dirigida por Terry Gilliam en 1985, inspirada en la novela de George Orwell 1984, probablemente una de las distopías más importantes del siglo XX: