3. Características de la democracia actual

I.- Democracia representativa y constitucional

Como en la democracia representativa el poder emana del pueblo, o sea, del conjunto de ciudadanas y ciudadanos de una nación, el poder es ejercido por sus representantes políticos, democráticamente elegidos en procesos electorales "reglados y pacíficos". Pero, ¿cómo elegir a sus representantes? Éstos pueden serlo de forma directa, es decir, mediante listas abiertas, o también, como es el caso de España, ser elegidos en esas listas cerradas confeccionadas por las direcciones de cada partido. Como ya sabemos, los partidos políticos son organizaciones altamente jerárquicas que tratan de alcanzar el poder asociadas a una ideología, y que poseen una visión determinada de los problemas de la sociedad y de sus posibles soluciones.

Además de estos mecanismos de transmisión temporal del poder -en España las eleccciones son cada cuatro años-, en nuestras democracias perviven mecanismos típicos de democracia directa, como el plebiscito o referéndum, por los que los propios ciudadanos y ciudadanas toman decisiones de gobierno.

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La base del sistema electoral se basa sobre el principio de igualdad entre las personas que puede expresarse en la siguiente fórmula: “un ciudadano, un voto”. Comentemos que el sufragio universal se generaliza en Europa continental a lo largo del siglo XX aunque Suiza, recordémoslo, no otorgaría el derecho de voto a la mujer hasta el día 7 de febrero de 1971, es decir 40 años después que España, y 26 años más tarde que Francia.

Por último, conviene señalar que nuestras democracias son constitucionales. Es decir, se articulan legalmente a partir de un texto constitucional que garantiza los principios de igualdad y libertad, que son el fundamento mismo de la democracia. Las constituciones de los diferentes países democráticos son a su vez garantía del respeto a los derechos de los ciudadanos y de las minorías.

II.- La democracia y la libertad de pensamiento y expresión

Una de las características de los países democráticos reside en la defensa de la libertad de pensamiento y expresión. Derechos que, al quedar recogidos en sus Constituciones, articulan el funcionamiento tanto de la vida social como de la vida política. En España, nuestra Carta Magna en los artículos 16 y 20 ampara la libertad ideológica y religiosa, así como la libertad de expresión.

A partir de estos derechos que son comúnmente englobados en la categoría de derechos “de conciencia”, se edifican unas instituciones relacionadas con el ámbito de la información. Nos referimos a los medios de comunicación. Fue el político británico Edmund Burke (1729-1797) quien denominó a la prensa “Cuarto poder”, tal era la influencia que desplegaban las gacetillas, escritos y periódicos sobre la opinión pública.

En principio, dos son las características del Cuarto Poder: la mediación y la información. La mediación implica, de un lado, que la prensa es un medio o puente de unión entre los miembros de la clase política y la ciudadanía. Y unido a ese papel de intermediación de la prensa está, por otro lado, el trabajo de divulgación que realiza. Por eso, un elemento inherente a las democracias reside en la democracia mediática, es decir, en el trabajo que desarrollan los medios periodísticos expresando, comunicando, en suma no ocultando a la ciudadanía hechos relevantes.

La llegada de la televisión y de otros medios tecnológicos como internet, PDA, ordenadores portátiles, telefonía inalámbrica, etc., ha venido a fortalecer los fundamentos de la democracia mediática, es decir, ha venido a reforzar el poder del Cuarto poder convirtiéndose éste en un contrapeso real de los poderes políticos. Por eso, no es casual que en los países no democráticos no exista democracia mediática y que se persiga todo signo de libertad de expresión. En este sentido, Rusia ocupa desde 1993 a 2008 el primer puesto entre los países con mayor número de periodistas asesinados, mientras que China posee el título de ser la nación del mundo con mayor número de cibernautas encarcelados, incluido Liu Xiaobo, Premio Nobel de la Paz (2010).

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Puedes ampliar tus conocimientos sobre las características de la democracia en el detallado informe al que podrás acceder mediante este enlace.

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El principio de sufragio universal quiere decir que:
  
Todos los ciudadanos tienen derecho al voto.
Solamente tienen derecho a votar ciertos ciudadanos, en especial las rentas altas.
Solamente tienen derecho al voto los ciudadanos afiliados algún partido político.

Democracia representativa significa que:
  
Las decisiones las toman todos los ciudadanos reunidos en asamblea.
Los ciudadanos eligen a sus representantes, que son los que su vez eligen al gobierno y promulgan las leyes.
Las leyes se deciden y votan siempre mediante referéndum o plebiscito, es decir, consultando a todos los ciudadanos.

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Ya has tenido la oportunidad de investigar e informarte acerca de las características de la democracia ateniense. Algunas de ellas te las vamos a recordar brevemente: era una democracia directa, los cargos eran elegidos mediante sorteo entre los ciudadanos varones (y libres), y todos tenían derecho a opinar en la Asamblea general (ekklesía). Estos rasgos difieren bastante de los que acabamos de ver como rasgos propios de la democracia actual.
¿Podrías elaborar un cuadro comparativo en el que aparezcan las diferencias fundamentales entre la democracia ateniense y la democracia actual?

II. La sociedad civil

Puesto que no pocos pensadores han retratado al Estado como dispensador del bien común, por lo mismo filosóficamente se ha defendido que la finalidad última suya consiste en aspirar a beneficiar a la mayor parte de la sociedad y, por ende, contribuir a la justicia social. Así pensaron Aristóteles, Tomás de Aquino, Condorcet, etc., aunque también en las sociedades democráticas actuales el Estado es concebido desde la tarea de promover la justicia social, creando un sistema sanitario y educativo de carácter universal y público, entre otros.

Si bien, los mecanismos que ponen en marcha los miembros que la clase política, habilitados para ejercer la autoridad, son: «dominio», «obediencia» y «legitimidad», es interesante, no obstante, distinguir el Estado respecto de la sociedad civil o conjunto de la ciudadanía, pues no pocas veces la sociedad civil entra en conflicto con quienes administran y controlan los entresijos institucionales del Estado. Un ejemplo lo tenemos en la lucha de los sindicatos y trabajadores por conseguir derechos y mejores condiciones de trabajo.

En consecuencia, sociedad civil y Estado no son la misma cosa. La sociedad civil remite a sectores del conjunto de la ciudadanía que se organizan para influir y tomar decisiones colectivas en el ámbito de lo público. La sociedad civil puede defender intereses, incluidos los políticos, distintos de los que propugnan los representantes del poder del Estado. La fuerza e influencia de distintos sectores de la sociedad civil garantizan la pluralidad democrática, además de ser un signo de dinamismo participativo de la ciudadanía.