5.2. La revolución de 1905

Manifestación del 17 de Octubre de Ilya Repin.
Archivo de wikimedia commons. Licencia creative commons

En la imagen, el pueblo ruso festeja el aparente triunfo de la revolución de 1905. En realidad, la revolución de 1905 acabó fracasando y esto propició las revoluciones de 1917.

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La Revolución Rusa de 1905 fue un intento revolucionario burgués. El pueblo pidió cambios dentro de la estructura zarista, entre los que se encontraban el reconocimiento al derecho de  participación política mediante la convocatoria de  la Duma. Su fracaso resulta fundamental para entender el estallido del complejo proceso revolucionario ruso de 1917. 

La mayoría de las fuerzas políticas que se vieron implicadas no pretendían destruir el zarismo, tan sólo denunciaban el mal gobierno y solicitaban la incorporación de reformas políticas.

Las causas que provocaron la revolución podrás conocerlas a través del siguiente recurso.


Cartel soviético en memoria del acorazado
Potemkin. Archivo de wikipedia.
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El 22 de enero de 1905, miles de trabajadores se manifestaron frente a la residencia del zar Nicolás II pidiendo mejoras laborales, y en definitiva, mejores condiciones de vida.

La reacción de la estructura zarista fue durísima. Se ordenó hacer fuego frente a los manifestantes. Este hecho provocó una reacción en cadena:

  • Grave conflictividad social que se manifestó en una oleada de protestas, huelgas y motines que paralizaron el sistema productivo.
  • Aparición en San Petersburgo y Moscú de asociaciones de obreros y campesinos, los soviets (comités de obreros), que se convertirían en órganos de poder.
  • Sublevación militar, en junio de 1905. La marinería del acorazado Potemkin, anclado en el puerto de Odessa (Mar Negro), se sublevó contra sus oficiales, iniciativa que se extendió a otras unidades de la marina y del ejército.

Ante esta crítica situación, el zar, para evitar la realización de cambios, se avino a la negociación. Representantes del pueblo entregaron al zar el conocido como Manifiesto de Octubre, documento en el que se daban a conocer las demandas del pueblo ruso

  • La concesión de derechos civiles.
  • La legalización de los partidos políticos.
  • El sufragio universal.
  • El establecimiento de la Duma.

Con el fin de evitar más derramamiento de sangre, el zar firmó el manifiesto el día 17. La realidad era otra, era consciente de la escasez de efectivos militares disponibles.

El Manifiesto de Octubre teóricamente otorgaba a Rusia un régimen político similar al de los países democráticos occidentales. Ello suponía

  • La extensión del derecho al voto a todas las clases, es decir, el sufragio universal.
  • La creación de una Duma con poderes legislativos elegida democráticamente.

En teoría, la monarquía pasaría de ser absoluta a constitucional. En la práctica, no obstante, el zar se reservó el control de la Duma a través de un Consejo de Estado, el derecho a veto de los acuerdos que aquella tomase y la facultad de disolverla. Es más, en 1907 el sufragio universal fue abolido y sustituido por el sufragio censitario, con lo que las reformas del Manifiesto de Octubre quedaban desvirtuadas.

La Revolución de 1905 había fracasado.

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El zar faltó a sus promesas. En esencia el país permaneció inalterado, el poder político continuó perteneciendo al zar en exclusiva, con la riqueza y la tierra en manos de la nobleza.

No obstante, su aparente fracaso, la acción de 1905 tuvo repercusiones de gran relevancia que sirvieron de ensayo a los acontecimientos de 1917.


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¿Qué pedía el pueblo ruso?, ¿En qué momento se le hizo llegar este documento al Zar? ¿Qué provocó?

"¡Señor!

Nosotros, trabajadores de San Petersburgo, nuestras mujeres, nuestros hijos y nuestros padres, viejos sin recursos, venimos, ¡oh Zar!, para solicitarte justicia y protección. Reducidos a la mendicidad, oprimidos, aplastados bajo el peso de un trabajo extenuador, abrumados de ultrajes, no somos considerados como seres humanos, sino tratados como esclavos que deben sufrir en silencio su triste condición, que pacientemente hemos soportado. He aquí que ahora se nos precipita al abismo de la arbitrariedad y la ignorancia. Se nos asfixia bajo el peso del despotismo y de un tratamiento contrario a toda ley humana.

Nuestras fuerzas se agotan, ¡oh, Zar! Vale más la muerte que la prolongación de nuestros intolerables sufrimientos. Por eso hemos abandonado el trabajo y no lo reanudaremos hasta que no se hayan aceptado nuestras justas demandas, que se reducen a bien poco, pero que, sin ello, nuestra vida no es sino un infierno de eterna tortura (...)

La demanda de ocho horas de jornada también fue tachada de ilegal, así como la fijación de salarios de común acuerdo; (...)

¡Oh, Emperador! Somos más de 300.000 seres humanos, pero sólo lo somos en apariencia, puesto que en realidad no tenemos ningún derecho humano. Nos está vedado hablar, pensar, reunirnos para discutir nuestras necesidades y tomar medidas para mejorar nuestra situación. Cualquiera de nosotros que se manifieste en favor de la clase obrera puede ser enviado a la prisión o al exilio (...)

Rusia es muy vasta y sus necesidades demasiado múltiples para que pueda ser dirigida por un gobierno compuesto únicamente de burócratas. Es absolutamente necesario que el pueblo participe en él, pues sólo él conoce sus necesidades. No le rehúses el socorro a Tu pueblo. Concede sin demora a los representantes de todas las clases del país la orden de reunirse en Asamblea. Que los capitalistas y los obreros estén representados. Que los funcionarios, los clérigos, los médicos y los profesores elijan también sus delegados. Que todos sean libres de elegir a quienes les plazca. Permite para ello que se proceda a la elección de una Asamblea Constituyente bajo el régimen del sufragio universal. (...)"

Demandas de los obreros al zar / Domingo sangriento. 10 de enero de 1905

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Nicolás II. Archivo de wikipedia.
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¿Qué ofreció el zar?

"1º Conceder a la población la libertad civil, establecida de una manera inquebrantable sobre la base de la inviolabilidad personal, y las libertades de conciencia, de reunión y de asociación.
2ª No obstaculizar las elecciones a la Duma Imperial y admitir la participación en las elecciones de las clases de población que han sido privadas hasta ahora del derecho de voto.
3º Establecer una regla inquebrantable que cualquier ley no será efectiva sin la sanción de la Duma Imperial y que los representantes del pueblo tendrán los medios para participar realmente en el control de la legalidad de los actos realizados por los miembros de Nuestra administración."

Manifiesto de Octubre. Decreto Imperial de 30 de octubre de 1905