7. El español de América y otras variedades de nuestra lengua en el mundo

Ana terminó sus estudios de Biología hace ya algunos años y no tardó mucho en ser contratada por unos prestigiosos laboratorios en Buenos Aires. Sara le ha pedido que dirija ella esta parte del taller porque, aunque efectivamente se trabajarán cuestiones lingüísticas, podrá basarlo en su propia experiencia. Por esta razón, a pesar de que su especialidad son las ciencias, en esta ocasión va a sumergirse en el mundo de las letras.

Te invitamos a que entres en su clase y la escuches.

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Cuando acepté este trabajo en Argentina —comienza Ana— no pensé en ningún momento en que la lengua pudiera llegar a suponer algún obstáculo. Al fin y al cabo es también español. Yo creía que la única diferencia, o al menos la más significativa, era la entonación. A todos nosotros nos llama poderosamente la atención la cadencia que adquiere al hablar un venezolano, muy distinta a la de un argentino o un colombiano, y mucho más, evidentemente, a la nuestra. Pero también es cierto que, dentro de nuestro propio país, existen diferentes entonaciones: la de un andaluz frente a un madrileño, o un catalán frente a un extremeño, por ejemplo.

Efectivamente, la comunicación allí me resulta fácil y fluida. Sin embargo, además de las peculiaridades de entonación, existe también un vocabulario específico: los americanismos; es decir, voces que usan los hispanohablantes y que son una clara expresión de su propia idiosincrasia. Ahí podemos localizar diferentes aportaciones de los dialectos y lenguas aborígenes que constituyen la principal diferencia con respecto al español de la Península.

Por esta razón, hablamos de "español de América", aunque no debemos olvidar que la forma de hablar de allí no es única, sino que existen variedades que no impiden la comunicación. Es cierto que el distinto vocabulario puede conducir a situaciones unas veces difíciles y otras divertidas (veremos algunos ejemplos en este tema). Pero, como afirma Gregorio Salvador, académico y vicedirector de la RAE, lo extraordinario del castellano es que si juntamos a campesinos de zonas muy diferentes de América y de España, no tendrán problemas para hablar entre sí. ¿Tendrán que consultarse entre ellos algunas acepciones de determinados términos? Probablemente; pero acabarán entendiéndose a la perfección. Y esto es algo que todos los hispanohablantes debemos apreciar. ¿Somos diferentes? Evidentemente. Pero, ¿nos separa un mismo idioma? En absoluto.

Escuchad cómo lo explican Gregorio Salvador y José Manuel Blecua.

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La Real Academia Española de la Lengua, en su edición de 2001, incorporó muchas acepciones y vocablos usados en América y Filipinas, que han sido agregados en dicha edición actualizada.

Si tienes curiosidad, puedes consultarlos aquí.

 


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A propósito de la extraordinaria variedad fonética y léxica que puede encontrarse todavía hoy al otro lado del mar, afirma José Manuel Blecua que "hay una riqueza tan grande [...] que América quizá sea lo más atractivo que tiene la lengua española".

Quiero contaros muchas más cosas sobre el español de América, para que lo sintáis más cercano. ¡Vamos a conocerlo!
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