4. Comentario de un poema barroco

Icono de iDevice Ejemplo o ejercicio resuelto

Toda la literatura barroca va a girar en torno a varios principios: estoicismo, esteticismo, moralización, y sátira. De una u otra manera estos conceptos se van a ver reflejados en el arte literario barroco.

  • Estoicismo: el ser humano ha de vivir según su naturaleza y, de esta manera, ha de asumir su destino. La virtud consiste en vivir de acuerdo a este principio, renunciando a las pasiones y refugiándose en la razón.
  • Esteticismo o la búsqueda de la belleza percibida por los sentidos. Los autores buscan este ideal estético a través de múltiples recursos. El resultado será una literatura compleja, difícil en algunos momentos, pero agradable al oído y al pensamiento.
  • Moralización: hay en los escritos del XVII una continua reflexión sobre los valores establecidos, aceptándolos o criticándolos, posicionándose y tomando partido por un modo concreto de vida.
  • Sátira o expresión de la indignación y el rechazo hacia alguien o algo, con intención de cambiarlo, es decir, con propósito moralizador. Es un concepto muy próximo, pues, al de la moralización.

Imagen 1. Autor: Juan de Valdés Leal.
Dominio público

Quizás estos principios sean producto de la crisis que vive la sociedad del XVII o la decadencia fue también, en parte, propiciada por esta postura ante la vida. Lo cierto es que el hombre barroco se mueve entre estas ideas. De ahí que su arte no esté muy alejado de la realidad, que sea realidad misma aunque nos parezca evasión o juego literario.

Un ejemplo claro de esto que venimos contando lo encontramos en la obra de Francisco de Quevedo. Satírico y crítico contra la sociedad española del XVII, escribe un texto moral y reflexivo sobre la decadencia de España. Se trata del soneto que comienza "Miré los muros...". Léelo con tranquilidad y comprendiéndolo, que es como aconsejo a los jóvenes (con ganas de cambiar el mundo) que buscan inspiración para su revolución en la literatura.

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

¿Qué te ha parecido? ¿Has comprendido su argumento y tema? ¿Te has dado cuenta de algunos recursos que utiliza para impresionarnos? Si has leído atentamente sus versos podrás interpretarlo y, estoy seguro, te habrá gustado, pues aun escrito hace más de cuatro siglos parece dicho hoy. ¿No crees?

 

En la tarea de comprender un texto clásico como este, un ejercicio que puede ayudarnos es el parafraseo y la reescritura del mismo. Para ello debemos atender bien al sentido global del texto y las relaciones formales que se establecen entre sus términos.

El soneto de Quevedo es tremendamente moderno. ¿Sabías que el siglo XX, en su segunda mitad, se va a desarrollar un tipo de poesía que va a presentar una estructura similar a la que hace el madrileño? Estamos hablando de la poesía existencial o desarraigada y social. Investiga un poco sobre este estilo poético y justifica la coincidencia con el poema de Quevedo.

Otro de los principios mencionados arriba era el esteticismo. Aunque el soneto no es de difícil comprensión, encierra recursos que buscan su embellecimiento, dentro de la línea conceptista en la que se incluye Quevedo. ¿Ves algún recurso?