2. La pervivencia del Barroco

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Imagen 4. Autor: Johann Heinrich Füssli. Dominio público

Observemos estos dos fragmentos poéticos:

 

SEGISMUNDO

¡Ay mísero de mí! ¡Y ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido.
Bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor;
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Sólo quisiera saber,
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
qué más os pude ofender,
para castigarme más.
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?

  HISPALO

Venir a ser infeliz
aquí como allá, teniendo
la fortuna en mí probado
lo que dijo aquel proverbio,
que quien estrella no muda
¿qué importa que mude cielo?
Apenas un leño humilde
pudo en su vientre de abeto
concebirme en Grecia para
abortarme en estos puertos.


 


El primero de ellos pertenece a La vida es sueño, de Calderón, y el segundo es de La piedra filosofal, de Francisco de Bances Candamo. La semejanza entre los dos textos es evidente. ¿A qué crees que se debe?


Pregunta de Selección Múltiple
¿Cuál es el tema de los textos anteriores?
El nacimiento del ser humano.
El destino fatal del ser humano.
La mala suerte de los protagonistas.



¿Cuáles son los motivos en que coinciden los textos para exponer su tesis?
La culpa y el pecado.
El nacimiento, el destino y la voluntad divina.
La infelicidad y el destino.



Icono IDevice Objetivos
La importancia de los escritores del siglo XVII en la cultura española llevó a muchos intelectuales del momento a insistir, ya con menor acierto, en este modelo, es lo que se conoce como Posbarroquismo.