4. Contaminación acústica

Hay que distinguir entre la intensidad real del sonido y la que se percibe subjetivamente, que se denomina sonoridad y permite ordenar sonidos en una escala del más fuerte al más débil. Esta sensación se tabula y representa gráficamente en las curvas de sonoridad, que relacionan la frecuencia y la intensidad de un sonido para que sean percibidos como igual de fuertes.

Imagen 26. Flonejeck Creative Commons

Observa que la zona de mayor sensibilidad al sonido corresponde al intervalo entre 3000 y 4000 Hz y que para sonidos de gran intensidad sonora (mayor de 90 dB) la sonoridad prácticamente es independiente de la frecuencia.

Imagen 27. Arpingstone Dominio público

Con el desarrollo industrial y tecnológico sabes que el tema de la contaminación es uno de los que más preocupa. Aparte de la contaminación atmosférica (gases de efecto invernadero, lluvia ácida, etc...) existen otro tipo de contaminaciones a los que los medios no suelen prestar demasiada atención: la contaminación lumínica y, en el caso que nos ocupa, la contaminación acústica.

En nuestra sociedad, especialmente en zonas urbanas, soportamos unos niveles sonoros elevados, sonidos molestos que agrupamos dentro de la categoría de ruido. El ruido puede considerarse por tanto como un agente contaminante del medio ambiente, y afecta tanto en el ámbito urbano como en el industrial.

Entre los problemas que la contaminación acústica puede generar destacan:

  • Problemas auditivos: Pérdida gradual de audición hasta llegar a la sordera
  • Problemas psicológicos: Irritabilidad, insomnio y falta de concentración. Estrés.
  • Problemas fisiológicos: Afecciones al sistema digestivo y nervioso, hipertensión y fatiga.

La contaminación acústica afecta especialmente a un grupo de la población: los jóvenes. El uso continuado de cascos para escuchar música con un volumen excesivo y los niveles sonoros habituales en conciertos y discotecas provoca fenómenos de sordera temporal que conllevan pérdidas definitivas de capacidad auditiva.

Imagen 28. Atlantica Creative Commons

Para evitar estos problemas, se aplican dos tipos de medidas:

  1. Medidas activas, que actúan frente a las fuentes emisoras del ruido. En esta categoría están los silenciadores del escape de los motores de combustión interna y las prohibiciones de circulación en el centro de las ciudades, así como la educación ambiental.
  2. Medidas pasivas, cuyo objetivo es dificultar la propagación del sonido o su atenuación hasta niveles aceptables. Ejemplos de este tipo de medidas son el uso de tapones o cascos en aquellos puestos de trabajo con máquinas especialmente ruidosas, las "barreras acústicas" en las autopistas junto a núcleos urbanos o la insonorización de locales de ocio y viviendas.
Icono de iDevice AV - Actividad de Espacios en Blanco
Indica si las siguientes medidas de protección contra el ruido son activas o pasivas, escribiendo el tipo de medida en el espacio en blanco
  • Protectores del oído (audífonos):
  • Barreras acústicas:
  • Limitación de circulación:
  • Placas insonorizadoras:
  • Educación ambiental: