Tema 3. El Arte en Roma: arquitectura y escultura

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Predicción de Anquises a Eneas, en el libro VI de La Eneida de Virgilio:

"...otros (al menos así lo creo) sabrán mejor hacer respirar al bronce o tallar en el mármol rostros vivientes,...; tú, romano, no olvides que tu arte será el de gobernar a los pueblos, hacer reinar la paz, perdonar a los vencidos y abatir a los rebeldes"

Eneas es, según la mitología romana, uno de los pocos supervivientes de la destrucción de Troya y su hijo Ascanio fue el fundador de la ciudad de Roma.

Virgilio vivió entre el 70 y el 19 a.C. y es autor del poema épico por excelencia de Roma, La Eneida.

Esta frase es toda una declaración de intenciones sobre el arte romano y la esencia de la "personalidad" romana.

Ten en cuenta que Roma era una ciudad-estado que fue engrandeciéndose poco a poco a lo largo del tiempo, tanto por alianzas y pactos con otros pueblos, como por medio de sus conquistas.

 


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Teniendo en cuenta lo leído en el texto anterior, sacamos como conclusión que el arte romano será eminentemente práctico, tendrá una componente muy importante ligada con el poder y sus manifestaciones, y deberá fijarse, fundamentalmente, en el gobierno de los pueblos y en todas las peculiaridades que se deriven de ello, más que buscar una excelencia artística, que, por otra parte ya habían alcanzado los griegos, fundamentalmente en la escultura.

Por ello las grandes manifestaciones artísticas de los romanos serán los edificios públicos, las obras de ingeniería, la organización de las ciudades y colonias y los monumentos. Es en la Arquitectura y en la ingeniería donde consiguen sus mayores logros y avances: los arcos y las cúpulas, que permiten sustentar grandes construcciones de muy diferentes tipos, como los acueductos, los puentes, los templos, etc.


Hay muchas discusiones en torno a la originalidad del arte romano o no, algunos opinan que no es más que una imitación o continuación de lo griego.

Pero, en arquitectura, existen grandes diferencias (técnicas, materiales, finalidad y concepción) con las construcciones griegas. Por ello se puede afirmar que las aportaciones de la civilización romana son importantes.

En lo referente a las artes figurativas, los romanos están influidos por los griegos, pero no solamente por ellos, pues tiene también influencias etruscas (pueblo que habitaba el Lazio, en las cercanías de Roma), como ocurre con los retratos funerarios. Su eclecticismo también les hizo recibir influencias de los pueblos conquistados.

No obstante, la larga duración de la época romana (monarquía, república e imperio) de unos mil años, en los que, obviamente, las circunstancias variaron enormemente, hizo que la llegada de de todo tipo de influencias fuese constante, lo cual hace que no podamos hablar de “un arte romano” sino, en todo caso, de una evolución de las diferentes manifestaciones artísticas en Roma a lo largo de su historia. Pero, como es lógico, en este tema nos centraremos en las cuestiones más importantes y significativas, sin pretender hacer un estudio exhaustivo de todo el arte romano.

En este tema, creemos que es muy importante destacar que las manifestaciones artísticas están muy condicionadas por la estructura sociopolítica y económica de un Imperio que abarcaba gran parte de las tierras conocidas, lo que determinaba una serie de necesidades implícitas a la estructuración y domino de tan amplio territorio. Ello explica el gran desarrollo que tuvieron las obras de ingeniería (acueductos, murallas, calzadas, etc.), los edificios públicos administrativos y lúdicos (basílicas, circos, termas, etc.),los monumentos estatales, imperiales, religiosos, etc.

La arquitectura en Roma

 

Características generales

Sigue modelos arquitectónicos griegos, sobre todo del período helenístico. Pero sus planteamientos son más prácticos, fundamentalmente por la gran necesidad de obras públicas. Su finalidad es exaltar el poder, la imagen del Estado y su propia supervivencia. Se caracteriza por:

a) Unidad estética y estilística.

b) Una cultura urbana.

c) La utilidad y la solidez, las obras se hacían para perdurar, incluso algunas se utilizan aún hoy en día.

d) Las nuevas técnicas y materiales: el carácter adintelado de la arquitectura griega se ve complementado por nuevas técnicas, como el arco, la bóveda y la cúpula que conviven con las formas adinteladas. También utilizan los órdenes arquitectónicos griegos sin ataduras previas, alargando sus proporciones; superponiendo órdenes en un mismo edificio, mezclando y cambiando los órdenes clásicos, como en el caso del orden toscano, con influencias etruscas, que inspirado en el dórico, presenta basa y fuste liso; o el orden compuesto, que es una combinación de las volutas jónicas y las hojas de acanto del corintio. Predominará el orden corintio de tradición helenística.

f) Se aprecia una perspectiva en los conjuntos en los que hay de varios edificios, buscando la simetría: un eje ordena los edificios, con sentido de la perspectiva.

g) También se aprecia una mayor verticalidad, que prácticamente no existía en Grecia, donde predomina la horizontalidad. La relación entre altura y anchura tiende a desnivelarse a favor de la línea vertical.

h) Los utilización de nuevos materiales de construcción permitieron, por su adaptabilidad, solidez y facilidad de elaboración, incluso en las mismas obras, las enormes y duraderas construcciones romanas: la piedra, el hormigón y el ladrillo. A veces eran piedras irregulares, sujetas con mortero (opus incertum o mampostería), otras les daban forma de pirámide de base cuadrada y, al embutirlas en la pared, formaban una especie de retícula (opus reticulatum). El aparejo de sillares (opus cuadratum) es el más utilizado, que, a veces, tenían en la cara externa una convexidad, que les daba un aspecto rústico y decorativo (que sería muy imitado en el Renacimiento), es sillar almohadillado. El hormigón (opus caementicium, cemento o mortero), se hacía una mezclando agua, arena, cal y guijarros, que al secarse se constituía en una masa sólida muy resistente. El hormigón se empleaba en las bóvedas, muros, etc. El ladrillo (opus lateritium) es una gran pieza rectangular de poco grosor. Por último, el opus mixtum, ya en el Bajo Imperio, disponía capas alternadas de ladrillos y piedra, dando un contraste de color. Muchas veces el hormigón y el ladrillo eran recubiertos con mármol para hacer más lujosa la construcción.

i) La arquitectura romana es esencialmente civil y militar, importa más la perspectiva de la ingeniería que la creatividad

La escultura y el relieve histórico

1.- Características generales de la escultura:

a) Se conservan, como es lógico, estatuas de mármol y de piedra, pero existieron también esculturas de madera, yeso, terracota, bronce, oro, plata y marfil.

b) Las esculturas, generalmente, eran policromadas.

c) Destacan dos aspectos: el relieve histórico y el retrato.

d) La mayor parte de las esculturas romanas de divinidades y héroes son copias de prototipos griegos de todas sus épocas.

e) En los espacios públicos de las ciudades había muchas estatuas, como testimonio del orden político y social imperante, con funciones de propagandísticas.

f) Es importante también su función arquitectónica, ya que muchas veces iba adosada a un edificio.

g) Enfatiza los acontecimientos históricos y los personajes públicos, reforzando así su sentido propagandístico.

h) Se caracteriza por el realismo, como en del retrato, que busca la psicología del personaje.

2.- Características generales del retrato:

a) Impera el realismo, resaltándose los rasgos individuales sin ni siquiera omitir los defectos.

b) Hay una clara evolución en el retrato, desde el realismo etrusco y republicano a las formas más idealizadas de origen helenístico de los dos primeros siglos del Imperio, hasta el esquematismo y el hieratismo (falta de movilidad) en las obras desde finales del s. al IV.

c) Se desarrollaron formas muy variadas: retratos de cuerpo entero, sedentes, ecuestres, bustos sólo hasta el cuello o bustos que incluyen el pecho y los hombros.

d) Hay numerosos retratos femeninos.

Etapas del retrato:

1.- Período republicano (S. III al I. a.C.):

Se prescinde del cuerpo y se centran en la cabeza y la cara, con un gran realismo. Ejemplos de esta etapa son los retratos de Cicerón, de Pompeyo, de Julio César y la supuesta cabeza de Lucio Junio Bruto del siglo IV a.C. (fundador de la República) que destaca por su realismo y por su psicologismo.

 

 Grupo Barberini, Contemplalaobra

Destaca como modelo de retrato funerario republicano el Grupo Barberini estatua de mármol de 1’65 m. de altura, de fines del siglo I a.C. Está en Roma, en el Museo del Capitolio. Representa a un hombre de tamaño natural que porta dos cabezas-busto en las manos: una la posa sobre una columna y la otra la mantiene en el brazo izquierdo en actitud tensa.

La columna está decorada con temática vegetal y su altura llega a medio cuerpo de la figura; ésta viste con manto de abundantes pliegues, que se recogen a la altura de la cintura, por la toga, une los dos bustos, remarcándola otras líneas paralelas. En el busto de la mano izquierda se aprecia el nacimiento de los pliegues del vestido; la figura se apoya en un pié y flexiona el otro en una actitud bastante relajada.

El grupo se realizó partiendo de un bloque cilíndrico posiblemente, llegando al bulto redondo, pero predomina a pesar de todo la visión frontal. Los rostros son auténticos retratos: el de la figura central duro y de pómulos salientes y el de los bustos con expresión más suave. El personaje principal lleva túnica sujeta con una fíbula y cubierta por una toga, símbolo del patriciado y que indica su acceso a la magistratura.

El retrato con las imágenes de los antepasados es la expresión del ius imaginum, reservado a la nobilitas (a los patricios). En el S. I. A.C., el patriciado recobró sus prerrogativas y el retrato con el atuendo patricio era símbolo de importancia social, política y de pertenencia a un grupo privilegiado (el patriciado).

2.- Etapa de Augusto, (siglo I a.c.)

Se observa una tendencia hacia cierto idealismo, por influencia griega, por lo que podemos hablar de un realismo ya con cierta idealización que no impide esculpir los rasgos faciales, con motivo de la deificación de los emperadores se llega a representarlos como dioses. Ejemplo de esta época es el Augusto Prima Porta.

3.- La dinastía flavia, los sucesores de Augusto, (siglo I.d.C.)

Se vuelve al retrato de la época republicana con figuras de expresión natural, con busto ampliado hasta el pecho. El retrato adquiere un carácter monumental y efectista. Son ejemplos de esta etapa los retratos de Tito y Domiciano.

4.- La etapa de Adriano (finales s. I d.C.)

Se recupera la idealización griega con tres innovaciones: la barba, la incisión de las pupilas y el iris –que refuerzan la expresividad-; y la prolongación hasta más abajo de los pectorales. Son ejemplos, los del propio Adriano y los de Antinoo, muy idealizados.

5.- Los Antoninos:

La barba y la cabellera se rizan y entrecruzan, dándole un efecto de claroscuro, por medio del uso del trépano. De esta época son los retratos de Cómodo, Antonino Pío y el retrato ecuestre de Marco Aurelio situado en la plaza del Capitolio de Roma (esta obra tendrá una enorme repercusión en el Renacimiento y el Barroco).

6.- Época de los Severos (s. III):

Se inicia la decadencia del retrato, apartándose cada vez más de la realidad. Sirven de ejemplo de esta época los de Caracalla y Septimio Severo. Ya en el s. IV destacan los Tetrarcas de San Marcos en Venecia y la gran Cabeza de Constantino.

3.- El relieve histórico.

Es un elemento fundamental de la escultura romana, precisamente por su íntima unión con la arquitectura y el carácter, en buena parte propagandístico, del arte romano. Se expresa con temas generalmente históricos que se desarrollan de forma continua, como si fuese una película con sucesivos fotogramas: campañas militares, hechos relevantes o ceremonias religiosas, muchas veces enmarcados en paisajes que tratan de darle profundidad e idealización a las escenas.

Pueden ser altorrelieves, con mucho volumen en las figuras y escasamente adosadas a la pared, o bajorrelieves, con menos volumen y más pegados a la pared, es decir, con menos superficie esculpida.