1. Datos biográficos

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Cuando Goya nace, ese mismo año, reina Fernando VI (segundo monarca de la dinastía borbónica), cuando muere (1828) reina Fernando VII. Entre tanto se consolidó el Despotismo Ilustrado y se tensaron las relaciones entre los Ilustrados y el viejo régimen; gobernó Godoy con Carlos IV, estalló el motín de Aranjuez, los franceses invadieron la península, se proclamó la Constitución de Cádiz, volvió Fernando VII con el absolutismo. Cuando murió Goya, España era muy distinta a la que había visto nacer, y, con España, Europa; La Revolución Francesa, el Imperio de Napoleón, el desarrollo del nacionalismo...

Goya vive en un periodo histórico en el que se han producido cambios fundamentales en la vida europea, cambios que todavía nos afectan, tanto de carácter político como cultural, social y económico. Suele decirse que es la época en que el Antiguo Régimen entra en crisis, pero la crisis lo es también de nacimiento de un régimen nuevo, de una nueva época: la que se ha bautizado con el nombre de "modernidad". Goya es el artista de esta época nueva, en su pintura se muestra con claridad, y con rigurosa complejidad, las tensiones de ese nacimiento.


Francisco de Goya y Lucientes nace en Fuendetodos (Zaragoza) en 1746 para vivir y formarse en la capital. Su padre es un dorador de retablos sin fortuna (morirá sin testar) que facilita no obstante la formación de su hijo en la pintura.

Goya inicia su carrera artística a los catorce años (1760) cuando ingresa en el taller del pin­tor zaragozano José Luzán. Allí aprende los rudimentos de la pintura y el dibujo, copiando es­tampas, sobre todo bodegones y temas devocionales.

Sus pro­tectores eclesiásticos facilitaron su viaje a Italia en torno a 1771, durante el que ejecutó ejerci­cios de aire clasicista y tema mitológico o convencional.

A su regreso de Italia, Goya vuelve a pintar en Zaragoza y su comarca. Destacan de esta época sus pinturas de las Cartuja de Aula Dei y del Coreto de la Basílica del Pilar, ambas en Zaragoza.

Estas obras y el apoyo de su maestro Francisco Bayeu, con cuya hermana casa en 1773, le abren las puertas de la Corte en Madrid. En 1774 es destinado al equipo de pintores que diseña­ban los cartones (modelos pintados para la confección de tapices) de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. Entre 1775 y 1791 Goya pinta sesenta y tres cartones con destino a los palacios reales de El Escorial y El Pardo. En la Corte conoce la obra de Velázquez, a quien estudia en de­talle copiando sus obras al óleo y en una magnífica serie de grabados. De Velázquez, Goya aprende el secreto del retrato, género en el que llegará a ser consumado artista.

En 1780 Goya ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Gracias a su cuñado se le encarga pintar una cúpula y sus pechinas en la Basílica del Pilar, honor reservado a los grandes pintores de la época. Vuelve a Madrid, donde, en imparable carrera hacia la fama, al­terna su labor de retratista, decorador y pintor religioso. Se le abren las puertas no sólo del pala­cio real sino las de nobles y aristócratas. Cultiva la amistad con los Alba y los Osuna. Es nombra­do pintor del rey y ocupa un lugar distinguido en la Academia.

En la última década del siglo, Goya acusa el enrarecimiento del clima sociopolítico. Una grave enfermedad le deja sordo en 1792. Estas experiencias maduran sus dotes investigadoras y extreman sus posiciones críticas.

Una nueva y grave enfermedad en 1819 produce un nuevo giro en el artista, y fruto del cual son las fantásticas pinturas negras de su vivienda, la Quinta del Sordo (Madrid). Enviuda y con permiso del rey se traslada a Burdeos, donde frecuenta el círculo de refugiados españoles. Mori­rá allí, en tierras francesas, en 1828.

 

Icono IDevice Para saber más

Si quieres profundizar en la vida y obra de Goya te proponemos el siguiente enlace:

Francisco de Goya

O este otro elaborado por la Universidad de Zaragoza en el que encontrarás una información más abundante:

Info Goya