1. La necesidad de la transformación urbana

Las ciudades se habían transformado muy poco desde la Edad Media, salvo algunas intervenciones realizadas en época renacentista y barroca, pero que no modificaron sustancialmente ni sus márgenes ni su interior, centrándose en cuestiones concretas de una incidencia limitada, como es el caso de las Plazas.

El inicio y el desarrollo de la industrialización, con la instalación de fábricas en las propias ciudades o en su inmediato entorno, hizo que éstas se degradaran aún más desde el punto de vista ambiental y que, al convertirse en focos de atracción de población, su espacio no pudiese albergar toda la inmigración que llegaba a ellas.

En un primer momento, la solución a las necesidades de espacio se arbitraron por la vía del hacinamiento puro y duro: cualquier lugar era bueno para que habitase un inmigrante, se multiplicaba el número de personas que vivían en un inmueble y, por tanto, se multiplicaban también los beneficios del propietario sin necesidad, prácticamente, de realizar ninguna inversión. En otras ocasiones se construían más pisos en altura en el mismo espacio, lo que contribuía también a que se sacasen más beneficios a la propiedad.

Pero el hacinamiento agravaba aún más las condiciones higiénicas de los espacios urbanos e hizo que de una manera u otra se empezase a pensar en soluciones más o menos ambiciosas. Hay que tener en cuenta que la esperanza vida de la época era muy baja y, además, en las ciudades disminuía aún más, siendo mucho mayor la mortalidad que la natalidad, lo que hacía imprescindible aumentar constantemente la inmigración, aunque solo fuera para mantener el número de habitantes.

Por lo tanto, las dos razones fundamentales para abordar la planificación de los nuevos espacios urbanos fueron las higiénicas y sociales por un lado (especialmente después de las generalizadas revoluciones de 1848), y, por otro, las demográficas, con objeto de poder albergar a las personas que acudían a las ciudades tanto por la industrialización como por su expulsión del campo en los procesos ligados al final del antiguo régimen o la modernización y mecanización del mismo.