Tema 3. El nacimiento del urbanismo moderno

Las ciudades de finales del s. XVIII empiezan a sentir los efectos de la industrialización: fábricas en su casco (cerca de los consumidores y aprovechando las pocas infraestructuras existentes, precisamente ubicadas en las ciudades), nuevos habitantes, nuevas necesidades económicas y sociales, etc. Lo que redundará en una enorme degradación ambiental y urbana, por lo que surgen muchas voces que clamarán contra esta situación y pondrán a las autoridades de frente a estos nuevos hechos, para que busquen soluciones y los afronten decididamente.

La magnitud del problema se puede entender viendo el caso de Londres, capital de una de las naciones que primero y más se industrializan: en 1801 tiene un millón de habitantes, dos en 1851 y cuatro en 1881. Es evidente que la ciudad tradicional no podía absorber un crecimiento de tal magnitud en tan corto espacio de tiempo, al haberse multiplicado por cuatro la población en 80 años.

Las soluciones que se buscan son diferentes según los casos (tal y como vamos a ver a lo largo de la unidad), pero lo más importante es el nacimiento del urbanismo como una actividad dependiente de los poderes públicos, que de ahora en adelante deberán hacer frente a los problemas urbanos con una perspectiva global y planificada.