1. La Modernidad: contexto histórico, cultural y filosófico.

¿Qué entendemos por Modernidad? En primer lugar, desde nuestros días, la Edad Moderna estaría situada entre la Edad Media y la Contemporánea. Pero es desde la segunda mitad del siglo XV cuando se comienza a utilizar el concepto de Edad Media para señalar un segundo período, ya superado, de la historia de la humanidad. El advenimiento de la Modernidad es, sin embargo, un lento proceso, que dura siglos; el Renacimiento, como hemos visto, sería ese primer paso, el que marca la separación con la época posterior.

 


 

Por Modernidad entendemos, por lo tanto, una serie de rasgos, de características, que definen a dicho periodo, y que suponen una cierta ruptura, la aparición de un nuevo clima intelectual. Hitos históricos como el descubrimiento de América, la invención de la imprenta, el fortalecimiento de la burguesía, la escisión de la Iglesia a partir de la Reforma impulsada por Lutero y el progresivo distanciamiento entre poder político y poder religioso, entre razón y fe, pueden ayudarnos a comprender el espíritu de la época moderna.

Siguiendo la tradicional distinción de Karl Löwith, podríamos decir que los tres grandes periodos de la historia del pensamiento vienen marcados por la supremacía de un tema en cada uno de ellos: así, muy a grandes rasgos, podríamos decir que el mundo griego se ocupó de la Physis, de la Naturaleza, la Edad Media tomó como referencia la idea de Dios, y la Modernidad, en cambio, se definiría por la aparición del Humanismo.

A continuación podemos ver un resumen del mundo cultural propio del Barroco, donde es posible observar la importancia dada al ser humano, a diferencia de la época anterior (sobre todo en el desarrollo apoteósico de la pintura barroca, y, en especial, en los retratos).