Tema 4: La filosofía analítica.

Por filosofía analítica entendemos una forma de hacer y practicar la filosofía que bebe en las fuentes por un lado del empirismo inglés y, por otro, del positivismo (que consideraba que el verdadero conocimiento es exclusivamente el conocimiento científico). El objetivo fundamental de la filosofía habrá de ser pues la clarificación del pensamiento, utilizando para ello el análisis lógico de las proposiciones filosóficas.

En este tema y en la siguiente unidad entramos ya en el siglo XX (por fin). Vamos a ver en este tema una corriente que está presente prácticamente a lo largo de todo el siglo, y que sigue vigente en la actualidad (aunque es evidente que algo habrá cambiado a lo largo de tanto tiempo). Por eso empezaremos en primer lugar por hacer una pequeña introducción histórica al siglo pasado a través de un vídeo, para luego detenernos en una de las figuras claves en el desarrollo de esta corriente, Ludwig Wittgenstein. Vamos a centrarnos en la evolución de su pensamiento para abordar los diversos problemas filosóficos que plantea la filosofía analítica y, de esta forma, mostrar también su influencia en otros autores relevantes de dicho movimiento.


Breves aspectos biográficos.

Wittgenstein participó en la 1ª Guerra Mundial (estuvo en el frente de batalla como soldado raso -artillero-) y en la 2ª Guerra Mundial (esta vez como enfermero voluntario). Hijo de un multimillonario austriaco, miembro de una familia numerosa (eran ocho hermanos, de los cuales tres se suicidaron) y tremendamente culta (mecenas de las artes en Viena), el filósofo Ludwig Wittgenstein en realidad no quiso saber nunca nada de la cuestión monetaria, ni seguir los pasos de su padre en la industria. Coincidió, curiosamente, con Adolf Hitler en la escuela, y luego estudió para ingeniero aeronáutico, pero lo dejó posteriormente tras su contacto con G. Frege, quien le recomendó que estudiara en Cambridge, junto al lógico y matemático Bertrand Russell.

Wittgenstein pasó periodos de absoluta soledad (vivió en una cabaña, en Noruega, donde se aislaba a meditar). Tras su cautiverio en la primera gran guerra redactó su obra más famosa, el Tractatus logico-philosophicus. La obra fue de lectura obligada en el llamado Círculo de Viena. Pero la vida académica tampoco era lo suyo; abandonó Cambridge y trabajó como maestro rural en Austria (aunque al parecer lo tuvo que dejar por abofetear a un alumno -que se desmayó-). Finalmente, y aunque sin publicar otra obra en vida, su segundo paso por la universidad británica conmocionó de nuevo los cimientos de la filosofía anglosajona, generando una nueva forma de ver y entender la filosofía: el análisis del lenguaje.

Como vemos, tuvo una vida más que animada, a pesar de su carácter difícil y poco sociable. Se comenta que, en su lecho de muerte, sus últimas palabras fueron: "Diga a mis amigos que tuve una vida maravillosa". Bueno, eso no es poco, ¿no? De eso se trata (aunque claro, lo mismo no todo el mundo entiende lo mismo por "una vida maravillosa").

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Si estás interesado en otra anécdota sobre este autor (si te gusta lo que se puede llamar el "cotilleo filosófico": hay que conocer a las personas para entender su pensamiento) puedes visitar una buena versión del episodio de Wittgenstein, Popper y el atizador en el siguiente blog (Café Marat).

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Isidoro Reguera, traductor de Wittgenstein, en su prólogo (Ludwig Wittgenstein, el último filósofo) a las Obras Completas de este autor (Editorial Gredos, 2009), nos dice:

"Tanto la manera de pensar de Wittgenstein como las conclusiones a las que llega su pensamiento son particulares. Por una parte, fue un genio del pensamiento y por otra, la genialidad de su pensar consistió en destruir el pensamiento, al menos el tradicional; la filosofía después de él ya no es la misma, puesto que quien se aferra a sus últimas aportaciones deja de filosofar o tiene que hacerlo de manera completamente distinta. El pensamiento de Wittgenstein está hecho de fragmentos y retazos, y se hace difícil exponerlo si no es también de una manera fragmentaria. Ahora bien, si tuviéramos que definirlo de una forma tradicional diríamos que su filosofía es "crítica del lenguaje", y, que en esto consiste, situada como un péndulo entre la lógica y el lenguaje, y con el lenguaje y sus juegos lógicos e ilógicos. En un principio entendía la filosofía como la clarificación lógica del lenguaje filosófico; sin esta claridad, la filosofía no diría más que "sinsentidos". [...] A pesar de su conservadurismo, o por él, por la claridad y la grandeza que perseguía, al menos el segundo Wittgenstein era un escéptico clásico, pirrónico, dice el filósofo Stephen Toulmin, que le conoció bien. Es decir, no tenía ninguna opinión filosófica, las discutía para mostrar que se basaban en malentendidos y para aniquilar, así, toda generalización filosófica. Consideraba la verdad una ilusión. [...]"

Veremos, pues, estas dos etapas de su pensamiento, y a partir de ellas analizaremos en conjunto toda la filosofía analítica (o el neopositivismo).