1. M. Horkheimer o los comienzos de la Escuela

La Teoría Crítica.

La Razón ilustrada, curiosamente, aspiraba a la emancipación plena del ser humano, a superar su supuesta minoría de edad, instaurando así un orden sociopolítico en el que desarrollar los ideales de libertad, igualdad y fraternidad. Es evidente que ha fracasado (o, al menos eso es lo que piensan los miembros de la Escuela de Frankfurt). Ahora bien, lo verdaderamente importante que nos queda por hacer es reflexionar sobre ese fracaso, para poder así tener una nueva oportunidad, una opción de futuro. Lo que resta a la Razón es pensar sobre sí misma, mostrando los fallos cometidos y la posibilidad (si existe) de subsanarlos.

¿Por qué ha fracasado la Razón humana? ¿Qué solución podemos encontrar todavía que nos permita llevar a la sociedad contemporánea hacia un "mundo más justo"? Aquí tenemos la tarea propuesta por estos autores. Pero para llevarla a cabo es necesario empezar desvelando la esencia misma de la razón ilustrada, de la razón moderna, y su afán de dominio. La razón humana, a partir del Renacimiento, ha supuesto un olvido del lugar del papel del ser humano en el mundo, ha consistido en un afán de dominio sobre el mundo mismo. Por ello la teoría debe ser crítica, y mostrar este aspecto alienante de la razón.

El concepto de alienación se trabajó con detalle en el tema de Marx. Ahora volvemos a él, pero desde una nueva perspectiva: es la razón misma, en su devenir histórico, la que se muestra como un instrumento al servicio del hombre, que, al final, dada su naturaleza dialéctica (como vimos en el tema citado), se torna en opresiva para el ser humano. La razón es instrumental, ha olvidado su propia esencia y ha mutado en afán de dominio, llevando finalmente al sometimiento de la propia humanidad. Así, la sociedad industrial ha modificado la esencia misma de la razón, convirtiéndola en una razón tecnológica, y, por lo tanto, represiva y deshumanizada. Lo que interesa es, pues, la administración correcta de los beneficios, los objetivos últimos a alcanzar, los intereses en juego, pero nunca el ser humano: de ahí la crítica inherente a la nueva racionalidad que propone la Escuela de Frankfurt.

La teoría crítica consiste, de este forma, en una crítica a la dialéctica propia de la Ilustración. Se opone a la "teoría pura", o negación de la praxis, en terminología marxista; es decir, la teoría no puede ser solamente una "contemplación desinteresada", como ya dijo Marx en sus tesis sobre Feuerbach ("Los filósofos se han dedicado a interpretar el mundo, cuando de lo que se trata es de transformarlo"). Se opone también al positivismo reinante, en una crítica al cientificismo: la ciencia genera y degenera en "pura técnica", no existen los "hechos puros" y, además, su objetivo no puede ser el conocimiento sin más; es necesario conocer, sí, pero para cambiar el mundo, para mejorarlo. Por eso es necesaria una nueva racionalidad dialéctica, transformadora, que ayude a la emancipación del ser humano, a su liberación del yugo de esa razón "castradora" de los impulsos vitales.

Ahora bien, la crítica a la razón no puede terminar en un mero irracionalismo, a la manera de Nietzsche o sus seguidores. Lo que debemos potenciar es un uso práctico de la razón, pero para ir más allá de Kant, mostrando su actuación concreta en el mundo, señalando los aspectos críticos que existen todavía en él: la razón tiene que buscar una nueva dialéctica negativa, que supere de este modo los elementos inhumanos de nuestra sociedad.

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Dice Horkheimer en La teoría crítica, ayer y hoy (tomado de Sociedad en transición: estudios de filosofía social, Planeta-Agostini, 1986):

"El camino de la sociedad que por entonces comenzamos a vislumbrar y que ahora juzgamos, es completamente diferente. Hemos llegado a la convicción de que la sociedad se desarrollará hacia un mundo administrado totalitariamente. Que todo será regulado, ¡todo! [...] Hitler y Stalin son síntomas de ello. En cierto modo, quisieron realizar la unificación demasiado deprisa y exterminaron a los que no se ajustaban a ella. Tales catástrofes pueden ser ocasionadas por la competencia, la cual ha pasado de los individuos a los Estados y finalmente a los bloques, y conduce a guerras que interrumpen por completo el desarrollo. Piensen ustedes en la bomba de hidrógeno y todo lo demás, por ejemplo, bombas capaces de infectar con bacterias a países enteros.

Así, nuestra teoría crítica más moderna ya no defiende la revolución, porque, después de la caída del nacionalsocialismo, en los países de Occidente, la revolución se convertiría de nuevo en un terrorismo, en una nueva situación terrible. Se trata más bien de conservar aquello que es positivo, como, por ejemplo, la autonomía de la persona individual, la importancia del individuo, su psicología diferenciada, ciertos factores de la cultura, sin poner obstáculos al progreso."


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Horkheimer y Adorno en Wikipedia, bajo licencia CC

 

En La función social de la filosofía, que forma parte de su Teoría crítica (Buenos Aires, Amorrortu, 1974), podemos leer:


"Desde Platón, la filosofía jamás abandonó el idealismo verdadero, a saber, que es posible instaurar la razón entre los hombres y las naciones. Sólo se ha deshecho del falso idealismo, según el cual es suficiente mantener en alto el paradigma de la perfección sin detenerse a considerar cómo es posible alcanzarla. En la Época Moderna, la fidelidad a las ideas supremas frente a un mundo que les es contrario está asociada con el deseo lúcido de discernir las condiciones bajo las cuales esas ideas pueden ser realizadas en esta tierra. [...]

Debemos luchar para que la humanidad no quede desmoralizada para siempre por los terribles acontecimientos del presente, para que la fe en un futuro feliz de la sociedad, en un futuro de paz y digno del hombre, no desaparezca de la tierra."



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En el siguiente enlace a Boulesis puedes encontrar más datos sobre la vida y obra de los autores principales de la Escuela de Frankfurt.