3. El comentario de textos expositivo-argumentativos

Si hojeas un periódico desfilarán ante tus ojos numerosos textos expositivo-argumentativos. Quizá el primer consejo para que los sepas comentar es que te familiarices con ellos. Aprovecha que las páginas de Opinión de los periódicos y de las revistas se nutren de estos textos.

Tratan temas muy diversos, cambiantes cada día y casi siempre deudores de la actualidad. Estar medianamente informado es una garantía para comprender estos textos, pero la mecánica del comentario ha de buscar una horma común. En cada caso habrá que adaptar el esquema del comentario a las características del texto y su contenido. Lo que es evidente es que la llamada "caracterización del texto" habrá de servir ante todo para demostrar que estamos ante un texto expositivo-argumentativo. Y esa tarea puede llevarse a cabo siguiendo ciertas pautas.

Así, una buena caracterización habrá de tener tres apartados. El primero, muy breve, donde determines el tipo de texto, que te resultará siempre sencillo al tratarse en cualquier caso de textos expositivo-argumentativos. El segundo apartado consistirá en explicar la particular organización textual de estos discursos, lo que comúnmente se denomina estructura. El tercer apartado se referirá a los recursos propios del lenguaje de estos textos, el llamado estilo. Teniendo en cuenta el hipotético receptor del texto, la capacidad de convicción, la habilidad en la argumentación y otros rasgos daremos respuesta a lo largo de la caracterización a las cuestiones sobre adecuación, coherencia y cohesión.

Para abordar la estructura y el estilo del texto necesitas alguna sugerencia más. Es lo que encontrarás a continuación. 

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En la caracterización de un texto expositivo-argumentativo no hay que obsesionarse con seguir un esquema exacto: los textos que se presentan son a menudo fragmentos de textos mayores, de los que sólo conocemos una parte. Lo que se nos ofrece para el comentario sólo es un texto autónomo en apariencia.

La estructura de un texto es una de sus características más reseñables, y ayuda a determinar ante qué tipo de texto nos encontramos. En la práctica, los textos expositivo-argumentativos ofrecen, casi siempre, uno de estos dos modelos.

Pero el texto no se organiza sólo alrededor de unas ideas repartidas en una serie de párrafos y partes. Tan importante como determinar eso es fijarse -y explicarlo- en el modo de pasar de un argumento a otro, jerarquizar los argumentos, etc. La habilidad del autor hará el texto más o menos persuasivo, demostrará coherencia en sus argumentos e intenciones y conectará eficazmente unas ideas con otras. A todo esto se le denomina progresión de la argumentación. Obsérvala en el siguiente ejemplo, extraído de un examen de Selectividad que reproducía un fragmento de un texto del escritor Juan Manuel de Prada.

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Puedes poner en práctica lo aprendido hasta ahora con el siguiente texto de Javier Oquendo, aparecido en el Diario de Teruel el 13 de enero de 2009:

 


 

 

Te damos algunas pistas:

-Observa la gran carga expositiva del texto

-Observa también el tono constructivo de la argumentación

-¿Ves lo que tarda en aparecer la tesis?

Has de ser tú quien redacte una estructura del texto. No obstante, te ofrecemos unas sugerencias.


¿Y el estilo? Hemos visto ya en otros documentos suficientes nociones sobre el estilo propio de estos textos. Quizá debieras repasar el apartado 2 de este tema antes de seguir adelante.

En la caracterización de textos expositivo-argumentativos no debes obsesionarte con establecer un inventario de recursos. Más bien al contrario: quizá baste con que elijas los dos o tres rasgos más destacados y los apliques bien, comentando en detalle cada uno de ellos, con los ejemplos pertinentes. Y siempre sin perder de vista la tesis a la que sirven, pues algunos recursos son meros adornos que no aportan prácticamente nada a la intención del autor.

Tratando de facilitar la organización de cualquier caracterización, hemos preparado un documento que muestra, mediante agrupaciones, cómo puedes relacionar unos recursos con otros. Es la teoría del estilo que debarás aplicar.

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En un examen de textos se considera que tan importante es el tiempo dedicado a la redacción como el de la lectura del texto correspondiente. Se ha comprobado que a veces, debido a los nervios y las prisas, la lectura se hace muy a la ligera, sin apenas tomar nota de nada, y luego es preciso releer constantemente, buscando esos ejemplos que nos suenan y parecen escurrirse. El resultado es que por leer demasiado deprisa, no se deja de leer en todo el examen.

Lo conveniente, y lo rentable, es hacer una lectura atenta, con rigor y lentitud. Y, sobre todo, apuntar cuanto tenga interés, de modo que a la hora de redactar sea fácil localizar los ejemplos. Puede utilizarse el procedimiento del subrayado, del encuadre, etc, pero te podemos aconsejar que aproveches los márgenes del propio texto para anotar en un lado llamadas sobre el contenido del texto (que te serán útiles para el resumen, la estructura y la argumentación) y en el otro sobre el estilo, a la altura de la línea de cada ejemplo. Después te resultará mucho más sencillo localizar lo que buscas, e incluso podrás determinar, visualmente, lo más significativo.


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Puedes poner en práctica lo referido al estilo con los textos que te ofrecemos a continuación. Verás uno (texto A) de autor muy implicado, una columna de Rosa Montero en El País; mientras que el otro texto (B), correspondiente a un editorial de La Vanguardia, emplea otros procedimientos estilísticos, en apariencia más neutrales, para buscar la convicción. Por último, un tercer texto (texto C), extraído de la prensa aragonesa, nos presenta a un autor, José Javier Rueda, que en cierta medida juega con el lector: es quizá el más difícil, por su tono irónico.

TEXTO A (Rosa Montero, El País, 14/feb/2006)

 

 

TEXTO B (Editorial de La Vanguardia, 1/nov/2006)

 

 

TEXTO C (José Javier Rueda, Heraldo de Aragón, 9/abr/2010)

 

 

Rastrea en los tres casos la diferente manera de presentarse el autor. Por caminos distintos, los tres textos son argumentativos, y esas diferencias se notan en el estilo. ¿Qué rasgos de estilo destacan en cada uno de ellos?

Una vez que hayas reflexionado sobre la estructura y argumentación de estos textos, trata de redactar unas líneas sobre el estilo. En los tres casos se supone que, resuelta la primera parte de la caracterización (estructura, progresión de la argumentación, coherencia) habrá que empezar el comentario del estilo con una frase del tipo "también el estilo es propio de un texto expositivo-argumentativo..." Ánimo.

Te ofrecemos la redacción completa del estilo en el texto de La Vanguardia, y suficientes sugerencias para redactar las otras dos.


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A modo de recapitulación, aquí tienes un documento en el que verás una síntesis de los elementos que han de figurar en cualquier caracterización de un texto expositivo-argumentativo. No olvides ciertas palabras clave, que en el documento aparecen destacadas.

Icono IDevice Para saber más

Para familiarizarte con estos textos, recorre las secciones de Opinión de periódicos y revistas. Si lo que deseas es profundizar en la teoría y la práctica del comentario, además de los conocidos solucionarios que todos los años se publican, aquí tienes una interesantísima novedad editorial, pensada precisamente para el alumnado de 2º de Bachillerato:

Comentario de texto. Lengua castellana y Literatura

Editorial Ecir, Valencia, 2009. 497 págs.