Tema 4. Reconocemos y analizamos oraciones subordinadas adverbiales (II)

Este va a ser el último tema de lengua española que trabajaremos en este curso. El propósito, una vez más, es abordar el estudio de la sintaxis a partir de textos. Ya sabéis que esta es una de las expectativas: que comprendáis que el estudio sintáctico no es algo abstracto, relacionado, única y exclusivamente, con el análisis oracional; sino que va mucho más allá. Leed, por ejemplo, los poemas de Góngora. Sus juegos sintácticos (con hipérbatos) constituyen la base de muchos de sus poemas.

Imagen 1. Autor: Desconocido. Autorizado su uso educativo no comercial
Hurtas mi vulto y, cuanto más le debe
a tu pincel, dos veces peregrino,
de espíritu vivaz el breve lino
en las colores que sediento bebe,

vanas cenizas temo al lino breve,
que émulo del barro lo imagino,
a quien, ya etéreo fuese, ya divino,
vida le fió muda esplendor leve.

Belga gentil, prosigue al hurto noble;
que a su materia perdonará el fuego,
y el tiempo ignorará su contextura.

Los siglos que en sus hojas cuenta un roble,
árbol los cuenta sordo, tronco ciego;
quien más ve, quien más oye, menos dura.

Luis de Góngora

A lo largo de estos dos cursos, hemos atravesado muchos obstáculos: desde la oración simple, caracterizada por su sencillez, hasta los intríngulis de la compuesta. Hemos caminado despacito, pero sin pausa, y ahora llegamos al final de nuestro trayecto y cumplimos nuestro objetivo inicial: conocer y analizar las distintas estructuras oracionales.

En este tema vamos a abordar el estudio de lo que denominamos "subordinadas adverbiales impropias". ¿Las recuerdas?

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Son subordinadas adverbiales propias o circunstanciales aquellas que equivalen a un adverbio en la oración simple y, por lo tanto, pueden sustituirse por él:

 


Las subordinadas adverbiales impropias no pueden sustituirse por un adverbio.

 


¿Cuáles son las subordinadas adverbiales impropias? Vamos a mostrártelas en este esquema:

Para realizar el análisis sintáctico de una oración subordinada, hemos hablado en múltiples ocasiones de la importancia de comenzar localizando el nexo que une la proposición principal con la subordinada. De esta forma, nos resultará sencillo determinar de qué tipo de oración subordinada se trata.

 

 

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Los nexos nos ayudan a determinar el tipo de oración subordinada ante el que nos encontramos. Sin embargo, en ocasiones pueden resultar insuficientes y es necesario prestar atención al significado que la oración pretende transmitir.

Ven, que quiero verte.

La conjunción 'que', en esta ocasión, se entiende como equivalente a "porque": Ven, porque quiero verte. Ese es el sentido de esta oración. No se trataría, pues, de una sustantiva, sino de una adverbial causal (que vamos a estudiar en este tema).


Empecemos, pues.