Tema 3. Literatura medieval

La siguiente adivinanza contenía varios términos que le sonaban vagamente: "Cantar de gesta", "Carlomagno"... Tendría que refrescar sus conocimientos...

María se dirigió a la biblioteca de su barrio y solicitó información. Juan, el bibliotecario, se mostró interesado: ¡Creo que tengo lo que necesitas! Y en poco tiempo, María salió de la biblioteca con un libro en cuya primera página encontró la siguiente información:

Imagen 1. Los cuatro jinetes del Apocalipsis. Oveco. Autor de la imagen: desconocido. Dominio público.

La caída del imperio romano y las invasiones bárbaras producen en la cultura europea una profunda transformación.

Por una parte se completa la cristianización de Europa, que se convierte así en una sociedad teocéntrica, en la que Dios es el centro de las aspiraciones humanas. Sobre los valores y las creencias de la Iglesia se construye una cultura común.

Por otra parte Europa se fragmenta en distintos reinos que sustituyen al imperio romano, y esa fragmentación provoca que las diferentes lenguas, tanto de origen romance como germánico, vayan relegando al latín a un papel de lengua de prestigio cultural y religioso, pero cada vez menos entendida por el pueblo.

A partir de esta variedad de reinos y lenguas se forma la literatura medieval, una literatura que comparte los mismos valores en toda Europa, pero que al mismo tiempo se manifiesta en las más diversas formas, desde las canciones de amor protagonizadas por mujeres hasta las epopeyas que cantan las hazañas de los héroes, desde los cuentos populares hasta las novelas protagonizadas por damas y caballeros.

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Imagen 2. La espada Excalibur. Aubrey Beardsley.
Autor de la imagen: desconocido
Dominio público.

La espada misteriosa

Así, pues, el Día de Año Nuevo, acabado el servicio religioso, fueron los barones al campo, unos a justar y otros a tornear. Y acaeció que sir Héctor, que tenía grandes posesiones en Londres, acudió a la justa y con él fueron su hijo sir Kay, y el joven Arturo, hermano de leche de éste; y sir Kay había sido hecho caballero en la anterior fiesta de Todos los Santos. Y mientras cabalgaban camino de la justa, sir Kay echó de menos su espada, que se había dejado en la posada de su padre; así que rogó al joven Arturo que fuese por su espada.

-De grado lo haré -dijo Arturo, y cabalgó aprisa en busca de la espada. Y cuando llegó a la casa, la dueña y todos se habían ido a ver justar.

Entonces se enojó Arturo, y se dijo: «Iré al patio de la iglesia y me llevaré la espada hincada en la piedra, pues no estará mi hermano, sir Kay, sin espada este día» Y al llegar al patio de la iglesia, se apeó sir Arturo, ató el caballo en la entrada, fue a la tienda, y no halló a ningún caballero en ella, ya que estaban en la justa; tomó la espada por el puño y la sacó de la piedra con fiereza y facilidad; tomó el caballo, emprendió su camino hasta llegar a su hermano sir Kay y le entregó la espada.

Luego que sir Kay vio la espada, supo bien que era la espada de la piedra; así que fue a su padre sir Héctor, y dijo: «Señor, he aquí la espada de la piedra; por ende debo ser rey de esta tierra»

Cuando sir Héctor vio la espada, tornó a la iglesia, se apearon allí los tres, y entraron en la iglesia. Y al punto hizo jurar a sir Kay sobre un libro cómo había obtenido aquella espada.

-Señor -dijo sir Kay-, por mi hermano Arturo, pues él me la ha traído.

-¿Cómo habéis sacado esta espada? -dijo sir Héctor a Arturo.

-Señor, os lo diré. Al volver por la espada de mi hermano, no hallé a nadie en la casa que me la entregase; y pensando que mi hermano no debía quedar sin espada, vine aquí con presteza y la saqué de la piedra sin esfuerzo.

-¿Hallasteis algún caballero junto a esta espada? -dijo sir Héctor.

-No -dijo Arturo.

-Ahora entiendo -dijo sir Héctor a Arturo- que debes ser rey de esta tierra.

-¿Por qué yo -dijo Arturo-, y por qué causa?

-Señor -dijo Héctor-, Dios lo quiere así, pues ningún hombre habría sacado esta espada, sino el que será legítimo rey de esta tierra. Ahora dejad que vea si podéis meter la espada donde estaba, y sacarla otra vez.

-Eso no es ninguna maestría -dijo Arturo, y la puso en la piedra. Luego probó sir Héctor a sacar la espada, y no pudo.

THOMAS MALORY, La muerte de Arturo


Este fragmento pertenece a una de las más famosas novelas de la llamada "materia de Bretaña" o "ciclo artúrico". Se trata de un conjunto de narraciones de distintos autores en las que se recrean las leyendas del rey Arturo y los caballeros de la Tabla Redonda.

¿Conoces alguna versión cinematográfica de esta escena?



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Recuerda las siguientes características generales de la literatura medieval.

La llamada "Edad Media" abarca un amplio período de más de mil años, desde la caída del Imperio Romano de Occidente, a finales del siglo V, hasta los comienzos del Renacimiento en las postrimerías del siglo XV. Durante todo ese tiempo son muchos los cambios que se producen, de forma que es difícil identificar unas características comunes.

No obstante, podemos hablar de ciertos rasgos que se mantienen, con mayor o menor constancia, a lo largo de esos mil años:

  • Oralidad: Gran parte de la literatura medieval es oral o está compuesta para ser recitada o cantada, antes que leída.
  • Didactismo: En la Edad Media no se concibe el "arte por el arte". La misión de las obras literarias es la de enseñar unas verdades, a menudo de tipo moral o religioso, que el autor debe transmitir.
  • Anonimia: La figura del autor individual no tiene la importancia que adquirirá más tarde. A menudo las obras son colectivas, o al menos se considera que pertenecen a la colectividad, que las difunde y recrea a través de muchas voces anónimas.
  • Religiosidad: Una sociedad profundamente religiosa expresa sus creencias en la literatura, como en el arte o en cualquier otro ámbito.