7. Normalizado

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El normalizado consiste en calentar rápidamente el material hasta una temperatura crítica (30–50ºC por encima de A3 o Am), manteniéndose durante un tiempo en ella. El enfriamiento posterior se realiza al aire, dando lugar a la recristalización y afino de la perlita.

En el caso de los aceros con bastante contenido en carbono y mucha templabilidad, este tratamiento puede equivaler a un temple parcial, donde aparezcan productos perlíticos y martensíticos.

Para aceros con bajo contenido de carbono no aleados no existe mucha diferencia entre el normalizado y el recocido.

Cuando se trata de aceros de contenido medio en carbono (entre 0.3 – 0,5%C) la diferencia de propiedades es mayor que en el caso anterior; en general, el proceso de normalizado da más dureza.

Imagen 14. Elaboración propia.

Objetivos del normalizado.

Mediante este proceso se consigue:

  • Subsanar defectos de las operaciones anteriores de la elaboración en caliente (colada, forja, laminación,…) eliminando las posibles tensiones internas.
  • Preparar la estructura para las operaciones tecnológicas siguientes (por ejemplo mecanizado o temple). se consigue que la estructura interna del acero sea más uniforme y aumentando la tenacidad.

El normalizado se utiliza como tratamiento previo al temple y al revenido, aunque en ocasiones puede ser un tratamiento térmico final.

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El normalizado tiene como finalidad:
  
El afino de la perlita.
El afino de la martensita.
El afino de la austenita.

Con el normalizado conseguimos:
  
Preparar el material para un mecanizado posterior.
Disminuir la dureza de la martensita.
Disminuir la dureza para luego utilizar el material en procesos de forja.