4.3. Periodo helenístico
Periodo helenístico
El centro artístico del arte griego se desplaza de la Grecia continental hacia las nuevas capitales del Helenismo en Asia Menor y próximo Oriente: Alejandría, Antioquía, Pérgamo, ricas en industria y comercio. La conquista de Oriente por el Imperio Helenístico de Alejandro Magno ha modificado el espíritu griego: ahora se construyen numerosos edificios públicos, como teatros, gimnasios, altares y se tiende hacia las concepciones grandiosas, al colosalismo en las proporciones y al lujo ornamental (Se pierde la armonía y medida clásica). El orden dórico se utiliza poco por su severidad de líneas, y se usa más el corintio y jónico. Se olvidan las relaciones fijas existentes entre las partes de los edificios, mezclando elementos de diferentes órdenes. Se sigue utilizando el sistema arquitrabado, aunque comenzó a usarse la bóveda, que heredarán después los romanos. Entre los ejemplos templarios tenemos:
- Tholos de Delfos: (aparecido el estilo corintio desde el siglo IV a. de C., en esta obra de planta circular se mezcla este estilo con el dórico). Templo dedicado a Atenea, conmemorativo de actos heroicos, con 10 columnas corintias que se adosan a la pared interior, colocadas sobre un alto zócalo de roca calcárea negra
- Templo de Zeus Olímpico
- Tholos de Epidauro
- Linterna de Lisícrates (finales del siglo IV a.C.). Para recordar un certamen poético-musical. Sobre un alto pedestal cúbico sobre el que se apoya un esbelto cuerpo cilíndrico rodeado de columnas corintias adosadas.
- Torre de los Vientos: edificio conmemorativo de planta circular con bóveda en Atenas)
- Gran Altar de Zeus en Pérgamo: Obra culmen del Helenismo. Se construye sobre un alto zócalo con una columnata jónica que, a modo de telón, cierra el espacio creado alrededor del altar o ara. El zócalo o basamento tiene un friso corrido decorado con altorrelieves -Gigantomaquia-. Es una obra que posiblemente se construyó como simple manifestación del poder absoluto de los monarcas.