El primero de ellos pertenece a La vida es sueño, de Calderón, y el segundo es de La piedra filosofal, de Francisco de Bances Candamo. La semejanza entre los dos textos es evidente. ¿A qué crees que se debe?
Durante el siglo XVIII, en España, solo una minoría ilustrada tuvo acceso a las corrientes ideológicas europeas. Los ideales religiosos y políticos del Barroco (religión, rey, autoridad) siguen ejerciendo un poder absoluto en las conciencias y en las costumbres. Reflejo de todo ello es la literatura de la primera mitad del siglo: el modelo de Góngora pervive en José León y Mansilla, que escribe una Soledad Tercera en 1718, creyendo así completar las Soledades gongorinas.
Diego de Torres Villarroel (1693-1770), con su obra de corte picaresco Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del doctor don Diego de Torres de Villarroel, se convierte en continuador de Quevedo.
Pero es, quizá, el teatro el género más significativo en cuanto a su pervivencia en el siglo XVIII. Aunque siguiendo una línea decreciente en la segunda mitad del siglo, la escena española se alimentó durante mucho tiempo del teatro del Barroco gracias a las reposiciones de las obras y de las refundiciones.
Antonio de Zamora versiona, por ejemplo, el Burlador de Sevilla de Tirso, en No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague (1722).