2.1 Otros sensores de luz

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Un sensor de luz es un dispositivo que es capaz de detectar la luz. El más importante para nosotros es la retina.

Los sensores de luz están englobados en dos grandes grupos: Sensores fotoquímicos y sensores optoelectrónicos.

Los sensores fotoquímicos se basan en reacciones químicas que se desencadenan o son favorecidas por la luz. Como ejemplo de estas reacciones están la función clorofílica de las plantas, el bronceado de nuestra piel o el ennegrecimiento de las emulsiones fotográficas. La fotografía fue el primer procedimiento que se utilizó para mejorar la sensibilidad del ojo humano.

Los sensores optoelectrónicos son dispositivos que transforman la luz en señales eléctricas. Son ejemplo de éstos:

Imagen 33. Vic. Copyleft.

 

  • LDR, fotorresistencias. Funcionan disminuyendo su resistencia cuando hay luz y aumentándola cuando están a oscuras. Se utilizan en los productos de consumo que necesitan un medidor de luz y en el encendido o apagado de las luces de las calles.
  • Fotodiodos. Son dispositivos que conducen una cantidad de corriente eléctrica proporcional a la cantidad de luz que los iluminan. Se utilizan en los lectores de CD y en telecomunicaciones con fibra óptica.


Imagen 34. USAF. Dominio público.
  • Células fotoeléctricas, celdas fotovoltaicas o fotocélulas. Permiten transformar la energía luminosa en energía eléctrica mediante el efecto fotoeléctrico. Los paneles fotovoltaicos están formados por una serie de fotocélulas conectadas entre sí. Se utilizan para alimentar calculadoras, relojes, satélites, sondas espaciales y otros dispositivos y lugares de difícil acceso. Desde los huertos solares o los parques solares se produce electricidad que se evacua a la red eléctrica.


Imagen 35. NASA. Dominio público.
  • CCD, charge coupled device. Está formado por un mosaico de fotosensores (pequeñas células fotosensibles). Cada uno de ellos es capaz de acumular una cantidad de carga eléctrica proporcional a la intensidad de luz recibida. Cada fotosensor se corresponde con un píxel y, por lo tanto, a mayor número de fotosensores mayor definición de la imagen. La información que suministran los CCD es analógica y debe convertirse en digital para ser utilizada en un ordenador. Los CCD permiten detectar luz de pequeña intensidad y radiaciones invisibles al ojo humano. Se emplean en astronomía, en cámaras fotográficas, cámaras de vídeo, escáneres y otros aparatos de la vida cotidiana.