2.1. Características generales del urbanismo

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La ciudad del Barroco es la imagen del poder del gobernante y su importancia se mide por el tamaño y el número de habitantes. Tiene diversidad de centros articulados por plazas amplias. Éstas son uno de los más importantes elementos del urbanismo barroco: embellecen la ciudad, son punto de referencia para el trazado de calles, son un reflejo simbólico del poder civil o religioso (como la Plaza de San Pedro), son, a su vez, escenarios de fiestas y representaciones sociales y teatrales. Se suelen articular en torno a un edificio principal, normalmente una Iglesia o un Palacio, para resaltar su importancia. Destaca, en este aspecto, las reforma urbanísticas de Roma durante el papado de Sixto V (arquitecto: Fontana).

La principal característica de la arquitectura barroca es la nueva concepción del espacio, consecuencia de la influencia contrarreformista. Se va a exigir de la arquitectura su vinculación al espectador mediante la persuasión y la participación. Aparece un nuevo concepto de ciudad como símbolo religioso que debe también persuadir al fiel de la supremacía indiscutible de la Iglesia, además el ordenamiento urbano refleja la estructura social del absolutismo. Las perspectivas monumentales dan una amplitud indefinida a la imagen del poder, y permiten los desfiles militares y civiles y las masivas manifestaciones rituales religiosas. Las plazas se convierten en centros de referencia urbano, dominadas por un edificio principal (una iglesia, un palacio), serán decoradas con fuentes, obeliscos, estatuas y planificadas urbanísticamente para crear perspectivas impresionantes

Desaparece así la individualidad plástica de los edificios en favor de un conjunto superior: la ciudad como espectáculo, bien fuera espectáculo religioso (Roma), político (París) o ambas cosas en simbiosis (manifestaciones artísticas hispanas).

Las fachadas de los edificios se van a concebir en función del espacio que le rodea, se construye en función de la plaza, de la calle o del paisaje que se sitúa.

Desaparecen las formas geométricas, definidas en el Renacimiento para dar paso a la riqueza decorativa y a la variación óptica, conseguida esta última mediante la utilización de la luz que al incidir sobre superficies dinámicas altera su aspecto. Se convierte así la arquitectura barroca en aparente, abierta y expresiva. De nuevo la sensación viene a suplir a la razón.

Título: Plaza Navona. Autor: Myrabella
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Título: Fuente de los Cuatro Ríos
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