1.2. El nacimiento de una monarquía autoritaria

Se debe a los Reyes Católicos el fortalecimiento de la institución monárquica en sus reinos, aunque más en Castilla que en Aragón. En la Corona de Aragón las Cortes tenían un papel más importante y aún mantenía cierto control sobre la actuación del rey. Además Fernando el católico desde un primer momento se centró más en los asuntos castellanos que en los aragoneses (de los treinta y siete años que reinó, sólo tres los pasó en Aragón); la relación del rey con la clase dirigente aragonesa fue de oposición por su fuerte sentido autoritario.

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Frente a los monarcas feudales los Reyes Catóicos conseguirá en Castilla imponer el poder de la monarquía y dar los primeros pasos para la creación de un verdadero Estado.Este fue un proceso lento y que tuvo sus pilares en:
  • la creación de un cuerpo armado permanente al servicio de la monarquía (La Santa Hermandad)
  • la mejora de la administración y la justicia
  • el sometimiento de la Iglesia nacional a la autoridad monárquica.

10. Tropas de la Santa Hermandad. Imagen(c) ACML Alabard
EL FORTALECIMIENTO DEL ESTADO (DE LA MONARQUÍA)
 
La Santa Hermandad fue una organización militar nacida para afrontar la guerra de conquista de Granada, pero que dada su efectividad se mantuvo posteriormente.

El poder contar con esta milicia permanente liberó a la monarquía de su dependencia respecto a los nobles feudales, que tradicionalmente eran los que aportaban los contingentes armados al monarca. Es más, esta milicia pudo ser utilizada contra los intentos de rebeldía de algunos de estos nobles.
11. Sede de la Chancillería de Granada. Imagen de FlickrLick, licencia Creative Commons.

En el campo de la justicia se reforzó el Tribunal de la Corte y se crearon sedes (Chancillerias) en Valladolid y Granada. Con esta actuación pretendían controlar los posibles abusos de los nobles frente a las ciudades o villas libres; era una manera de ir minando el poder de la nobleza en favor del rey.

En la Corte, que siguió siendo itinerante y trasladándose periódicamente de sede, se organizó mejor el despacho y gestión de los asuntos, mediante la creación de órganos especializados en diversos temas o en la administración de territorios concretos. Para ello, el Consejo Real (integrado por los hombres de confianza que asesoraban a los monarcas), se dividió en distintos Consejos, contando con letrados, juristas y expertos, no siempre nobles, que agilizaron la administración y reforzaron la autoridad monárquica.

Otro elemento importante en el fortalecimiento de la autoridad estatal fue la designación por parte de los reyes de representantes que ejercían en su nombre la máxima autoridad en las principales ciudades del reino. Estos oficiales, conocidos como corregidores, sirvieron para controlar mejor las ciudades y acabar con el dominio de algunas de ellas por parte de grupos nobiliarios.

12. Auto de fe pintado por Pedro Berruguete en 1475. Imagen de M. Anastacio, dominio público.

La Iglesia era una institución rica y poderosa al servicio del papado, que contaba con gran poder territorial y económico en todos los reinos medievales y actuaba con bastante independencia.
 
En Castilla y Aragón los Reyes Católicos consiguieron del papado el reconocimiento de una serie de atribuciones sobre la Iglesia en sus territorios que permitieron que su poder y riqueza pasaran a estar controlados por la monarquía:
  • Las principales órdenes militares de origen hispano, la de Calatrava y la de Santiago, pasaron a estar dirigidas por el rey Fernando por concesión papal. Esto ponía bajo control de la corona sus extensos territorios, sus rentas y sus fuerzas militares.
  • Un hecho notable de este reinado fue la creación del Tribunal eclesiástico de la Inquisición en Castilla (que ya existía desde tiempo atrás en Aragón). Nacido en principio para velar por la pureza de la fe católica, el control de dicho tribunal que el papado cedió a la monarquía lo convertiría, en lo sucesivo, en una importante herramienta al servicio de la corona para combatir cualquier tipo de disidencia.
  • Por último, los Reyes Católicos recibieron también del papado el derecho de patronato sobre la Iglesia en el territorio del conquistado reino de Granada y en Canarias. Este patronato daba derecho a la monarquía a seleccionar los principales cargos eclesiásticos, y a disponer de una parte de las rentas eclesiásticas de estos territorios.

LA UNIFICACIÓN RELIGIOSA

Durante la Edad Media habían coexistido en todos los reinos peninsulares comunidades de distinta religión, cristianas, judías y musulmanas, manteniéndose cierta tolerancia hacia el culto, y respecto a sus modos de organización interna y costumbres.

Los Reyes Católicos, sea por convicción religiosa o por interés de estado, decidieron acabar con esta diversidad e imponer el catolicismo como única religión tolerada en sus reinos. En 1492 se puso fin a la existencia del judaísmo, promulgándose un decreto que obligaba a la población judía a elegir entre convertirse al catolicismo o abandonar los reinos de Castilla y Aragón. Una parte de la población sefardita optó por el exilio, y abandonó Castilla en dirección a Portugal, el Norte de África y Turquía. Gran parte, sin embargo, optó por el bautizo, y dio origen a un grupo social y cultural que conocemos como conversos o cristianos nuevos. Éstos tenían vetados algunos derechos (no podían ocupar altos cargos o ingresar en órdenes militares) y estuvieron sometidos a un férreo control por parte del Tribunal de la Inquisición.

14. Moriscos danzando y tocando en 1529. Imagen (c) Legado Andalusí.

La supervivencia del islam en la península se prolongó algo más. La población musulmana en territorio cristiano, denominada mudéjar, era importante en Castilla y sobre todo en Aragón. Las capitulaciones de Granada de 1492 obligaban a los Reyes Católicos a garantizar a la población granadina el mantenimiento de su religión, su lengua y su derecho.

Sin embargo en 1500 se produjo una rebelión de parte de la población musulmana de Granada, y tras su derrota se optó por obligarla a convertirse al cristianismo o abandonar el reino.

Tras un decreto de 1502, la religión musulmana desaparece oficialmente de los reinos de Castilla y Aragón, aunque la mayor parte de los musulmanes que optaron por convertirse al cristianismo, que conocemos como moriscos, mantuvieron su lengua, costumbres, formas de vestir e incluso siguieron practicando en secreto la religión islámica, dando origen a un problema de falta de integración, que acabó estallando en 1568 en una nueva rebelión de los moriscos del reino de Granada.

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Es cierto que hoy puede interpretarse esta política en pro de la unificación como un ejemplo de intolerancia y fanatismo, pero en su época había poderosas razones prácticas para adoptarla. No debemos olvidar que a inicios del siglo XVI el poder turco se estaba expandiendo por el Mediterráneo y comenzaba a controlar el Norte de África. Por Europa los turcos ocuparon los Balcanes, Hungría y llegaron a amenazar Viena en el siglo XVI.

Se entiende que se considerara peligroso mantener a varios cientos de miles de musulmanes en un territorio peninsular tan cercano a las costas africanas. El hecho de que se les permitiera convertirse y mantenerse en sus tierras demuestra que los reyes confiaban en que, gracias a la Inquisición, la conversión sincera al cristianismo de esta población se haría efectiva a corto o medio plazo.


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La Santa Hermandad tenía como principal misión...
  
Velar por la pureza de la fe católica.
Mantener la seguridad en los caminos y servir de fuerza militar a la monarquía.

Las Chancillerías castellanas eran ...
  
Las sedes del Tribunal Supremo que ejercía la justicia real.
Organismos formados por expertos que asesoraban a los reyes.

Los corregidores eran ...
  
Los integrantes del Consejo Real que asesoraba a los reyes.
Representantes de la monarquía que ostentaban la autoridad suprema en las principales ciudades castellanas.

El Patronato Real de la Iglesia del Reino de Granada y Canarias permitía a los monarcas...
  
Intervenir en la elección de los principales cargos eclesiásticos y disponer de parte de las rentas económicas de la Iglesia en estos territorios.
Ejercer de máxima autoridad religiosa en esos territorios.