4. Conclusión: el nacimiento de una nueva ciencia.
Es conocida la anécdota histórica que protagonizó Galileo Galilei ante el Tribunal del Santo Oficio. Todavía resuena el eco de sus palabras en la Historia, tras tener que retractarse de sus teorías y "doctrinas": "Eppur si muove" ("Sin embargo, se mueve").
A lo largo del tema hemos visto como "a hombros de gigantes", de los grandes hombres de ciencia del Renacimiento, ha sido posible el desarrollo de una nueva forma de pensar y de enfrentarse a los problemas que nos plantea la naturaleza. Hemos visto también que incluso estos grandes pensadores y científicos se pueden equivocar (por ejemplo, en el caso de Galileo con la inercia, o de Copérnico con el movimiento circular de los astros). Es evidente que un ser humano, por impresionante que sea su labor, no puede encontrar todas las respuestas por sí solo. La revolución científica fue la obra de todos estos pensadores (y otros que, por cuestión de espacio, no podemos tratar) y cada uno de ellos puso su grano de arena, su pequeña o gran contribución al nuevo mundo en el orden del pensamiento.
Y para finalizar (y repasar) volvemos a las preguntas iniciales: hemos comentado ya la respuesta que la nueva ciencia da al problema de la percepción del movimiento terrestre (el ejemplo del barco). Si realizamos el mismo experimento pero no en un barco, sino en la Tierra misma, el resultado es el mismo: a través del principio de inercia, el movimiento propio del barco o de la Tierra acompaña a todos los elementos que viajen en su seno. Si tiro una piedra desde lo alto de la famosa torre de Pisa el resultado será idéntico. Galileo llevaba razón, pero los prejuicios, la misma forma de ver (que era distinta) de sus adversarios filosóficos, les impedía admitir los principios de la nueva ciencia. En eso consiste la verdadera revolución científica, en cambiar la forma de pensar, de ver, de entender el mundo.
En definitiva, esperamos que este tema haya servido para mostrarte cómo cambió el mundo en el Renacimiento y para ver "de manera distinta" la Historia de la ciencia (de una forma más cercana, enfrentándote tú mismo a los problemas, y viéndolos con la mentalidad propia de un hombre de esa época). Hace siglos fuímos el centro del Universo; hoy seguimos buscando respuestas a nuestro lugar en él. Esperamos que, cuando mires de noche las estrellas, al menos veas algo distinto en ellas.