3. El segundo Wittgenstein y los juegos del lenguaje
En los dos vídeos que hemos presentado sobre la vida y obra de Ludwig Wittgenstein intentamos dejar clara la diferencia entre dos formas distintas de ver y entender la filosofía. El primero se centraba fundamentalmente en el Tractatus y su influencia. Ahora le toca el turno a las Investigaciones filosóficas. En ellas el autor niega algunas de las tesis centrales de su obra anterior, y, en cierto sentido, inicia un nuevo giro en la filosofía. La idea fundamental es que se ha malinterpretado el significado de "significado". Los discursos filosóficos son como embrollos lingüísticos, como una "madeja" que fuera necesario desenredar; es necesario ir tirando del hilo del significado para entender correctamente en qué nos hemos equivocado en la historia de la filosofía.
Mejor que hablar del significado de las palabras deberíamos hablar del uso que se hace de ellas. Las palabras, el lenguaje, no son sino herramientas con las que contamos para enfrentarnos al mundo, y, por lo tanto, para comunicarnos. Toda la filosofía anterior ha padecido una especie de "solipsismo", al centrarse exclusivamente en el propio pensamiento, en lo que hacemos con las palabras cuando pensamos. El error fundamental consiste en la idea del lenguaje como algo privado. En realidad, dice Wittgenstein, no deberíamos perder el tiempo en nuestros propios pensamientos, sino comunicarnos, hablar, hacernos entender con los demás (pues de esta forma es como podemos entendernos a nosotros mismos).
Así, Wittgenstein afirma que el significado de una palabra viene determinado por su uso en el lenguaje cotidiano. El lenguaje es parte de nuestra actividad, de nuestra forma de vida. Decir, como afirmaba en el Tractatus, que las palabras son reflejos de los objetos, de las cosas del mundo, no es sino olvidar todas las otras funciones de nuestro lenguaje, cuya virtud fundamental es la comunicación.
Una de las afirmaciones más conocidas de esta obra dice:
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Ilustración de las Investigaciones filosóficas |
"La filosofía es una lucha contra el embrujo de nuestro entendimiento realizado a través de los medios de nuestro lenguaje."
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"Intérprete" en lengua de |
"Llegados a este punto, creo que podemos decir que Agustín de Hipona describe el aprendizaje del lenguaje humano como si se tratara de la llegada de un niño a un país extraño cuyo idioma no conoce; esto es: como si éste dominara ya un lenguaje, sólo que no el del país visitado. O también: como si el niño pudiera ya pensar, aunque no hablar. Y "pensar" debe ser concebido aquí como "hablar con uno mismo". (Investigaciones filosóficas, 32.)
"6.5. Si una respuesta no se puede expresar, la pregunta que le corresponde tampoco se puede expresar.
El enigma no existe.
Si una pregunta se puede llegar a formular, también puede ser contestada."