1. Contexto histórico
La cronología del arte Románico abarcaría desde finales del siglo X hasta el XII, aunque en algunas zonas podría extenderse hasta el XIII, pudiendo diferenciarse las siguientes etapas:
- Primer Románico o Protrorrománico (finales del siglo X - último tercio del siglo XI).
- Pleno Románico (último tercio del siglo XI - mitad del siglo XII).
- Románico Final o Tardorrománico (mitad del siglo XII - mitad del siglo XIII).
Ente los acontecimientos históricos y factores que favorecieron el nacimiento y la difusión del arte Románico destacan:
1.- El Terror del Año 1000: La Europa del siglo X vivió un clima de inseguridad y desasosiego político-económico y social provocado por las invasiones de normandos, musulmanes y húngaros. Este clima va a ser tomado por los hombres medievales del siglo X con un tinte religioso: se propaga por toda Europa la profecía del Apocalipsis que interpretaba que el mundo desaparecería en el año 1000.
Cuando se comprobó que en el año 1000 no sucedió nada y que en el milenio de la muerte de Cristo (1033) tampoco, apareció un sentimiento de piedad marcado por el agradecimiento a Dios con manifestaciones colectivas de fe. Como acción de gracias o como refugio de temores ante las calamidades, la piedad de los hombres y su fe se multiplicaron y se expresó en una renovación del Arte religioso.
Ejemplo de todo esto es la temática de la plástica románica con abundancia de monstruos y visiones infernales, o la insistencia en colocar el Juicio Final como escena que preside la entrada de todos los templos.
2.- Las Peregrinaciones: Los monasterios a lo largo del siglo XI adquieren importancia al compás de las fundaciones religiosas de monjes. Además, el hecho de que muchos de ellos guarden reliquias de santos, les convierte en centros donde van las masas devotas a profesar su fe. Y esta afluencia la fomentan los monjes debido a las ventajas económicas que las visitas colectivas comportaban. Igualmente, la peregrinación a las Ciudades Santas de Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela serán ejemplo de la fe que movía a las gentes. Así, a lo largo de los caminos de peregrinación, y en concreto sobre los que conducían a la lejana Santiago de Compostela, surgen edificios para el culto con unos rasgos comunes, que irán configurando las características principales de un nuevo estilo artístico: el Románico. De esta forma, las peregrinaciones serán una de las vías más importantes de transmisión del arte románico, así como de otras ideas, modas, tradiciones, etc.
3.- El Feudalismo: El Románico es considerado en casi todos los estudios como la manifestación artística de la Sociedad feudal. Éste no fue sólo un arte monástico sino también aristocrático, como expresión de la superioridad social del clero y la nobleza en la pirámide social.
4.- Las Órdenes Religiosas: Las órdenes monásticas van a ser importantísimas en la difusión del Románico. La orden benedictina, que en este momento experimenta una reforma que contribuye poderosamente a su unificación, será fundamental en este proceso. Esa reforma, inspirada por Benito de Nursia, tiene lugar en el monasterio de Cluny, fundado a principios del siglo X, y su regla termina por imponerse en más de un millar de abadías diseminadas por todo occidente, que van a considerar a Cluny como la casa madre. Las abadías que se fundan a partir de Cluny van a estar conformadas ya con los nuevos elementos de la arquitectura románica. Además, Cluny, también fomenta las peregrinaciones y hará del nuevo estilo arquitectónico una manifestación de su influencia.
5.- Otras causas igualmente influyentes por el sentimiento de unidad religiosa al que contribuyeron, serían también la Reforma Gregoriana, que impuso un mismo criterio litúrgico en toda la cristiandad, y el fenómeno de las Cruzadas.
"El orden eclesiástico forma un solo cuerpo, pero la división de la sociedad comprende tres órdenes. La ley humana (en efecto), distingue otras dos condiciones. El noble y el no libre no son gobernados por una ley idéntica.
Los nobles son los guerreros, los protectores de las iglesias. Defienden a todos los hombres del pueblo, grandes y modestos, y por tal hecho se protegen a ellos mismos. La otra clase es la de los no libres. Esta desdichada raza nada posee sin sufrimiento. Provisiones, vestimentas son provistas para todos por los no libres, pues ningún hombre libre es capaz de vivir sin ellos. ...
Por lo tanto, la ciudad de Dios, que se cree una sola, está dividida en tres órdenes: algunos ruegan, otros combaten y otros trabajan. Estos tres órdenes viven juntos y no soportarían una separación. Los servicios de uno de ellos permiten los trabajos de los otros dos. Cada uno, alternativamente, presta su apoyo a todos.
En tanto prevaleció esta ley, el mundo gozó de paz. (En la actualidad) las leyes se debilitan y ya desapareció la paz. Los hábitos de los hombres cambian, como cambia también la división de la sociedad."
ADALBERÓN. Los tres órdenes de la sociedad. Citado en BOUTRUCHE. Señorío y feudalismo. Pág. 307.
A partir de la lectura de este texto de este monje francés del siglo X, intenta responder a estas cuestiones:
¿En qué se dividía la "ciudad de Dios"?
¿Cuáles eran las funciones de cada grupo?
¿Qué ventajas tiene esta situación?