3.4. Jules Hardouin Mansart
Para entender mejor la figura de Mansart te proponemos que eches un vistazo a la siguiente presentación:
El Barroco francés es un arte más cortesano que religioso. Los exteriores de los edificios presentan un carácter de clasicismo mientras que los interiores son muy decorados. Esto dará lugar al Rococó o estilo Luis XV. Las techumbres forman cuerpos prismáticos de gran altura en las que se abren los huecos de las buhardillas, llamadas "mansardas" porque se atribuyen a MANSARD. Los palacios tienden al horizontalismo mientras que las iglesias lo hacen al verticalismo mediante inmensas cúpulas.
El arte barroco francés puede definirse como clasicista, prefiere la claridad, el orden y la serenidad a lo recargado y lo retórico, la obra así resulta sobria y equilibrada.
En un primer período, hasta 1660, se desarrolla el denominado estilo Luis XIII, se mantiene la influencia italiana tanto en las construcciones religiosas, entre las que sobresale la Iglesia de Val de Grace (1645) obra de François Mansart (1598-1666), aunque acabada por Lemuet.
En las obras civiles, sobresale el Palacio de Luxemburgo (1615) obra de Salomon Brosse (1571-1626), aunque los modelos italianos se abandonan progresivamente como se puede observar en la obra de Jacques Lemercier en el Palacio de París.
El carácter clasicista y oficial se acentúa durante el segundo periodo, que abarca hasta el primer decenio del siglo XVIII, denominado estilo Luís XIV, entonces se fundan las academias, en 1671, se fundó la Academia Real de Arquitectura, estas instituciones marcan las directrices a las que debe someterse la creación artística.
El palacio se convierte en el edificio más representativo del barroco francés, un edificio de grandes dimensiones, con una marcada horizontalidad, consta de una planta en forma de "U" hacia el jardín formando escuadra. Las fachadas se caracterizan por su severidad clásica, son uniformes y simétricas, con frecuencia en total desacuerdo con la distribución interior, sin embargo los salones interiores se llenan de ricos elementos ornamentales, con profusión de curvas.
En este periodo se finaliza la fachada oriental del Palacio del Louvre (1667-1670), en el que Claude Parrault (1613-1688) y Luis Le Vau (1612-1670), una obra clasicista, cuya planta baja es austera, de una gran solidez, con vanos de arcos rebajados, pero en el que sobresale la planta superior con una gran columnata, formada por columnas pareadas de orden corintio, las secciones central y final sobresalen ligeramente y tiene aberturas en forma de arco y otros detalles como la ornamentación con medallones y guirnaldas de flores.. Toda la fachada es una unidad compleja enfocada hacia el centro para dar una impresión simple y poderosa muy al gusto de la arquitectura oficial francesa.
Siguiendo esta línea, Le Vau, Mansart y Le Notre, levantan el espléndido Palacio de Versalles, ensayando una perfecta integración entre el palacio y sus alrededores. En principio el palacio era un pabellón de caza levantando para Luis XIII en 1624, Le Vau remodela el edificio a partir de 1669, siguiendo el modelo que Bernini presentó para el Palacio del Louvre, la planta baja sólida, con almohadillado, la planta principal de gran altura, decorada con pilastras y columnas y la planta superior rematada con una balaustrada con estatuas. A partir de 1678 se hace cargo de las obras Jules Hardouin Mansart (1646-1708), este cerró la terraza central creando en el espacio interior la Galería de los Espejos (1678-1684) y acondicionó las dos alas laterales. El interior de la Galería decorado con espejos, pilastras de marmol rojo con capiteles y basas de bronce dorado y motivos decorativos barrocos, se cubre con una bóveda de cañón, decorada con estucos dorados y pinturas.
También es obra suya la Capilla de Versalles (1698-1710), de nave única y dos pisos, la superior para uso del rey y su séquito más cercano y la inferior para los cortesanos.
Además completan el conjunto numerosas construcciones accesorias como las caballerizas, la Gran Orangerie, los pequeños palacios como el Trianón u los pabellones de Marly. Contribuyen a los efectos decorativos de la arquitectura los magíificos jardines, diseñados en la década de los sesenta por Le Notré, en el que la naturaleza es sometida a la voluntad humana, con escalinatas, plazoletas, avenidas, fuentes, estanques y esculturas
Este palacio se convertirá en el modelo de mucho otros palacios europeos de fin de siglo.
Frente a esta exhuberancia de formas, la iglesia más importante de la arquitectura francesa del periodo, la Iglesia de los Inválidos (1671-1691) de J. H. Mansart, nos remite de nuevo a la relativa severidad de la contención clásica francesa. Con columnas pareadas en los dos pisos frontales (dóricas en la base y corintias en el cuerpo superior) y en el tambor de la cúpula, la planta de cruz griega con capillas circulares en las esquinas.
Respecto al urbanismo son dignas de mención las plazas, concebidas como núcleo organizador del tejido urbano, amplias y de traza geométrica, rodeadas de casas de igual estructura y altura, como la plaza de los Vosgos o Real (1605-1612) de planta cuadrangular con la estatua ecuestre de Enrique IV en el centro, la plaza del Delfín (1607) , la plaza de Vendòme (1699) de planta cuadrangular, la plaza de las Victorias (1685-1686) de planta circular, obras las dos de J.H. Mansart.
Hablar del Barroco francés es hablar del Palacio de Versalles. Aquí te ofrecemos un vídeo y dos presentaciones sobre él:
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Título: Versalles |
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