5.1. Características generales

Características generales de la pintura barroca:

  • Predominio del color sobre el dibujo: esto se aprecia en los grandes maestros como Velázquez y Rembrandt. El conjunto de la obra queda como algo vago e impreciso.
  • Profundidad continua hasta el punto que de la pintura parece tener tres dimensiones. En el siglo XVI ya había preocupación por la perspectiva pero entonces toda la atención se centraba en el primer plano; los demás, paralelos a éste, contenían escenas secundarias o de un paisaje.
  • En el siglo XVII esta sucesión de planos se rompe porque el cuadro se concibe como algo continuo, sin planos, al igual que la realidad, por ejemplo en la Avenida de Middleharnis de Hobbema.
  • Los procedimientos para obtener esta tercera dimensión pueden ser muchos: líneas convergentes, series de escorzos, un primer plano desmesurado (por tanto, cercano en contraste con el fondo), un primer término obscuro (lo que nos incita a buscar la luz más hacia dentro), juegos de luces (como la perspectiva aérea de Velázquez que alterna planos de luz y planos de sombra).
  • Hegemonía de la luz. En el Renacimiento la luz se subordinaba a la forma para definirnos mejor los contornos. En el Barroco es la forma la que se subordina y puede desvanecerse por la debilidad o intensidad del centelleo luminoso. La luz en correlación con la sombra, juegan un papel hasta ahora inéditos, especialmente en los primeros ensayos del estilo (tenebrismo).
  • Composición asimétrica. Se prefiere lo que demuestre desequilibrio o sugiera que la escena continúa más allá del marco.
  • Composición arquitectónica: se abandona la malla de horizontales y verticales del arte clásico (Virgen Muerta de Mantegna) y se utilizan líneas diagonales o formas partidas que no caben en todo el cuadro.
  • Movimiento: se consigue gracias a la composición arquitectónica, gracias a las diagonales, pero también con las figuras inestables, los escorzos, las ondulaciones, hasta los paisajes adquieren mediante las ramas retorcidas, los suelos con cuestas y hoyos.
  • Naturalismo. Se pinta lo que se ve. Por eso, es la gran época de la pintura de género, de los bodegones y del paisaje puro, sin figuras. Se valoran entre otros los temas costumbristas y también del retrato, no sólo en su vertiente física, sino también en la psicológica o moral.
  • Teatralidad: muy adecuada para temas religiosos, sobre todo los que se refieren a la ascética y a la mística, busca la mayor impresión posible.
  • Gran variedad de temas: religiosos, mitológicos, históricos, bodegones, paisajes.
  • Predominio de la pintura al óleo sobre el fresco que mantiene su valor decorativo. El cuadro al óleo mantiene su valor por sí mismo. El artista se individualiza e independiza del gremio. Ya no se pinta sólo por encargo. El artista pinta lo que quiere y él mismo vende sus cuadros. Se multiplica el coleccionismo y esto estaría en relación con el ascenso de una burguesía cada vez más rica.

Wolfflin ha señalado las características del barroco, oponiéndolas a las del Renacimiento, aunque algunas de las que se señalan ya se daban en la segunda mitad del siglo XVI. Estas características se reducen a cinco:

  • Lo pintoresco, en oposición a lo lineal. Es decir, la fusión de la figura con el ambiente.
  • La profundidad.
  • La forma abierta, que rompe con la fuerza centrípeta y los contornos cerrados del Renacimiento.
  • Unidad sólida de elementos, que se opone a la yuxtaposición o pluralidad de los mismos.
  • La confusión o difuminado barroco de las formas, contraponiéndose a la nitidez de los perfiles del Renacimiento.

En la primera mitad del siglo XVIII los temas se hacen más profanos, incluso los religiosos, se adopta un aire dulzón y risueño, aparece una luz difusa, como de neblina. Todo esto dará lugar al Rococó.

Icono IDevice Para saber más

Si estás interesado/a en profundizar en una visión general de la pintura barroca europea, aquí tienes la siguiente presentación: