

Energía hidroeléctrica.
El agua de un embalse es un recurso renovable: vaciamos poco a poco el embalse y al final de la primavera vuelve a estar lleno. El propio funcionamiento de la atmósfera hace que llueva o nieve en las montañas. Tras el deshielo vuelve, más o menos, a los niveles del año pasado.
Si aprovechamos el agua del embalse y generamos electricidad, tenemos una fuente de energía renovable, es decir, inagotable. Esa lluvia en la montaña se transformará en dinero para las compañías eléctricas.
El motor que impulsa al agua es el Sol, evapora el agua en el llano y hace que llueva en la montaña.