Una de las principales aplicaciones para el usuario general de un ordenador es la realización o edición de textos escritos, para lo cual se emplean unos programas conocidos como editores y procesadores de texto. Actualmente los procesadores de texto constituyen una herramienta imprescindible para la comunicación escrita en la oficina, siendo su principal ventaja la de poder modificar un escrito tantas veces como se quiera, sin tener que repetir todo el proceso de escritura.
Actualmente la gama de procesadores de texto es enorme, diferenciándose unos de otros en características muy específicas que los hacen más apropiados para dar respuesta a tareas muy concretas. Así, por ejemplo:
Muchos de los procesadores de texto más conocidos se engloban en paquetes de ofimática, conteniendo programas destinados al trabajo de oficina como: pequeñas bases de datos, hojas de cálculo, agendas, etc. Estos paquetes engloban todas estas aplicaciones de forma uniforme, dando valor añadido a las mismas con respecto a otras aplicaciones del mismo tipo individuales, no empaquetadas, puesto que facilitan la transferencia de datos entre las distintas aplicaciones que conforman el paquete. Ejemplo de paquetes ofimáticos serían: Microsoft Office como paquete comercial y OpenOffice como paquete de libre distribución.