
UD5. Dinámica de los ecosistemas

Relaciones interespecíficas
Se denominan relaciones interespecíficas a las que se establecen entre las diferentes especies de un ecosistema.
Algunas de las relaciones más frecuentes son:
La depredación. Es una relación en la que una especie (el depredador) obtiene un beneficio en contra de otra especie que es perjudicada y que normalmente muere (la presa). Son depredadores el lobo, las aves rapaces, las serpientes, y otros carnívoros; son presas, la gacela, el conejo, los pájaros.
El parasitismo. Es una relación en la que un organismo (el parásito) vive a expensas de otro (el hospedador) del que obtiene lo necesario para vivir y sale, por tanto, perjudicado de la relación, pero normalmente no muere: el pulgón se alimenta de la savia de las plantas, las garrapatas se alimentan de la sangre de los mamíferos.
El mutualismo. En esta relación, las dos especies obtienen un beneficio mutuo. Cuando las dos especies no pueden vivir de forma separada la relación se denomina simbiosis. El liquen es una asociación de simbiosis entre un alga y un hongo. El alga produce alimento por fotosíntesis y el hongo aporta humedad y fijación al sustrato. Las garcillas bueyeras se alimentan de los parásitos a la vez que libran a los búfalos de ellos.
El comensalismo. Es una relación en la que una especie (el comensal) obtiene un beneficio de otra sin que esta tenga ningún perjuicio, permaneciendo por tanto indiferente. El cangrejo ermitaño se aprovecha de la concha vacía de otra especie para su protección. El pez rémora se alimenta de los restos de la comida que deja el tiburón.