Biología y Geología
4º - Biología y Geología
3. Ecosistemas de Aragón
Humedales. Son áreas de agua estancada, con presencia, al menos temporal, de una lámina de agua superficial. Los humedales más importantes son los ibones y las lagunas saladas.

Los ibones son lagos de origen glaciar que se encuentran en el Pirineo; se caracterizan por permanecer helados gran parte del año y ser bastante profundos. Los animales más característicos que podemos encontrar en ellos son los tritones y las ranas. Los ibones tienden a ir colmatándose por acumulación de sedimentos y restos vegetales, formándose las turberas.

Las saladas son lagunas endorreicas, sin conexión con la red fluvial. El agua se acumula temporalmente y puede terminar evaporándose. Son típicas de paisajes áridos. Las más importantes son la Laguna de Gallocanta y la de Chiprana. Su principal característica es la elevada concentración de sales. En las zonas más próximas al agua crece la salicornia, una planta carnosa muy característica y resistente a la sal. Los pocos invertebrados que viven en las saladas pueden resistir durante meses en forma de huevos o quistes, cuando la laguna se seca, y eclosionar cuando se inunda con las lluvias. Las grandes lagunas, como Gallocanta, son zonas de paso de miles de grullas y lugar de residencia temporal de cientos de especies (ánade real, cerceta común, pato colorado, aguilucho lagunero).

Ríos, riberas y sotos. En los ecosistemas fluviales se diferencian dos zonas: el soto o bosque de ribera y el cauce con la corriente de agua. Los sotos desempeñan un importante papel ecológico. En primer lugar, en épocas de avenida frenan la erosión del agua, y retienen limos y nutrientes; en segundo lugar, las riberas sirven de refugio a la fauna y actúan como corredores ecológicos que interconectan espacios naturales por los que la fauna puede desplazarse. Muchas de las pequeñas aves migratorias no podrían trasladarse a sus lugares de invierno si no fuera por estos sotos que les permiten recorrer, de salto en salto y de rama en rama, distancias que de otro modo serían incapaces de atravesar.

Los árboles más característicos son los álamos (chopos), los sauces y los fresnos, que son capaces de resistir las grandes crecidas del río, y entre ellos se encuentra la zarza, el rosal silvestre y el espino blanco. En cuanto a la fauna, el mamífero más representativo es la nutria; y entre las numerosas aves que viven en los sotos destacan el ruiseñor, el chochín, el pájaro moscón, el pájaro carpintero y diversas aves acuáticas (garzas, garcilla, focha, etc.); también abundan los anfibios (ranas y sapos); y los reptiles (culebras de agua y galápagos). En el curso alto y medio de los ríos podemos encontrar truchas, y en el curso bajo: lucios, carpas y barbos. Entre los insectos, destaca la libélula.

Estepa. Son áreas de relieve llano o suavemente ondulado, con temperaturas extremas y precipitaciones escasas e irregulares. Se encuentran ampliamente distribuidas en la Depresión del Ebro, destaca la zona de Los Monegros y los alrededores de Belchite.

La vegetación esteparia está constituida por especies muy resistentes a la insolación, a la sequedad y al frío, y están muy preparadas para evitar la pérdida de agua. Dominan las plantas herbáceas, como el esparto, y las plantas leñosas, con hojas diminutas y semisecas o con hojas transformadas en espinas, con abundantes pelos y muy aromáticas. Algunas de las más frecuentes son el tomillo, el romero, la ontina y la aliaga.

En los suelos donde predomina el yeso se desarrollan abundantes líquenes, y plantas de gran interés científico, como la gipsofila o albada. En Europa occidental, el yeso sólo abunda en la Península Ibérica, y especialmente en la Depresión del Ebro.

La fauna esteparia está adaptada a los espacios abiertos y la escasa vegetación. Predominan las aves (avutarda, alondras, gangas); los insectos (escarabajos); los arácnidos (tarántula) y los reptiles (lagartijas, lagarto ocelado).

Departamento de Medio Ambiente
Especies amenzadas