2.1 La Casa
Vas a leer una carta de un romano a otro, explicándole las características y bondades de su Villa, situada en las laderas de los Alpes, en la Galia.
"La fachada de la villa está orientada hacia el Bóreas y el Austro; los baños están orientados al sur. Estos baños están tan bien situados que si se talaran los árboles del bosque cercano, los troncos irían a caer por su propio peso en los hornos (de calentar agua). De ellos surge un recinto con agua caliente donde borbotea la fuerza del agua hirviente que atraviesa las paredes a través de canalillos de plomo. En el interior de este recinto se oscurece la luz del sol para que quienes sientan pudor no se avergüencen de su desnudez. Junto a él está la sala frigidario que emula por su belleza a las termas públicas. A pesar de ello, sus paredes no están recubiertas de pinturas de escenas y figuras obscenas, que aunque adornan avergüenzan al artista que las pinta. No hay en estas paredes nada que no refleje un ambiente sagrado, incluso tienen escritos versículos lo suficientemente breves como para que su longitud no moleste. Sí buscas en ellas mármol, no hay mármol de Pharos y Carístos, ni tambpoco paredes pintadas de minio, pero conservan muy bien el frescor. Unida por la parte exterior a esta sala aparece una piscina que, si quieres, puedes llamar baptisterio y que está orientada hacia el este; se llega a ella a través de un pórtico. A la piscina va a dar, a través de los canales, un torrente de agua tomado de las cumbres de la montaña, desemboca en ella por canalillos que terminan en seis caños en forma de cabezas de leones admirables por sus melenas, sus dientes, el fulgor de sus ojos... En este sitio es difícil entenderse con el estrépito del agua.
De las termas se pasa a una sala con triclinio para las matronas junto a la que está la despensa ("cilla"). Por la parte oriental hay un pórtico que dá a un lago. Desde el vestíbulo surge un criptopórtico cerrado que en su parte extrema es bastante frío. Allí se eleva un leptisterio donde un coro de sirvientes despide a sus amos cuando yo y los míos nos dirigimos a los dormitorios. Desde el patio cerrado se accede a un triclinio de invierno al que caldea un hipocausto alimentado con paja. De este triclinio se pasa a un cenador que se abre al lago; en él hay un estivalio (conjunto de lechos y mesa para comer) al que se asciende por pequeños escalones. recostándose en este lugar, mientras comes, puedes disfrutar del paisaje... De aquí se pasa al "devorsorio" (sala de estar o descanso) que por no ser caluroso es muy adecuado para el verano puesto que al estar orientado al norte tiene luz pero no sol. Aquí puedes dormitar y escuchar el canto de las ranas, cisnes, cigarras, ansares, ..."
Sidonio Apolinar, Epístola II,2
Colección de los Monumenta Germaniae Histórica