2. El arte hispano-musulmán
"El arte musulmán no tiene como función la imitación
de la Naturaleza,
principio aristotélico que anima el arte occidental, sino que es un medio para
demostrar que las cosas no existen por sí mismas (...). Siguiendo este camino
de la mentalidad semítica, el arte musulmán prefiere lo no figurativo, rehuye
toda tentativa por hacer una obra viviente, prefiere lo geométrico a lo
epigráfico. De ahí la inanimación de las formas perecederas, la reducción de
cualquier representación de vida, la estilización (...). En efecto, sólo Dios
permanece, todo lo demás cambia (...). Esta concepción de la Naturaleza es asimismo
de consecuencias artísticas decisivas; la función del arte será resaltar la
condición efímera y mudable de la naturaleza y de las propias formas artísticas,
lo que se consigue con múltiples recursos de expresión plástica en los que la
luz juega un papel esencial (...). Entre los variables recursos de expresión
estética de lo mudable se destacan la articulación del muro en varios planos,
la aplicación cerámica a la arquitectura y el uso de celosías. De un lado, el
muro islámico, en el que la decoración va resaltada sobre el fondo, con la
incidencia de la luz siempre cambiante, permite que las formas se muevan
constantemente. Si a ello se añade la cerámica vidriada, entonces ésta brilla,
reluce y refleja la luz en miríadas de puntos luminosos. Ambos recursos
acentúan el efecto de incorporeidad y atectonismo, las formas carecen de peso,
pierden materialidad, aparecen como suspendidas, constituyendo un manto evanescente
y siempre mudable"
Borrás Gualis, G.M.: Arte del islam. En Bango, I, y Borras, G.: Conocer el arte. Historia 16, Madrid, 1996, vol 6, págs. 98-99
¿Cuál es la función del arte musulmán?
¿Cómo se consigue la expresión estética de lo mudable?
¿Cómo es la decoración del muro islámico?