2.2. Características generales de la arquitectura barroca
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Características de la arquitectura barroca
El Barroco se inicia en Roma, alrededor de los Papas como grandes mecenas. La Arquitectura prevalece sobre cualquier otra manifestación artística, y escultura y pintura colaboran en el efecto plástico del conjunto.
Frente a la belleza, armonía y equilibrio que se buscaba en el Renacimiento, en el siglo XVII quieren asombrar con la grandiosidad y el lujo, y expresar dinamismo y apasionamiento. Es una arquitectura llena de contrastes, ya sean cromáticos (se utilizan distintos materiales: ladrillo, piedra, mármol, bronce,...) o lumínicos (alternando zonas oscuras con otras fuertemente iluminadas). Pero sobre todo predomina el interés por el movimiento, en plantas, alzados, o en los propios elementos aislados (columnas, estípites, frontones, etc.).
Las plantas típicas del Barroco pierden ahora sus formas tradicionales del Renacimiento (cuadradas y circulares) y se hacen más complejas. Aunque se imite el modelo jesuítico, aparecen plantas de muy diversas formas: ovales, elípticas, mixtilíneas, etc.
Las formas abandonan las líneas rectas y superficies planas por las ondulantes. Los muros se quiebran y ondulan, se rompen frontones y entablamentos y se describen curvas, espirales, etc. Es el momento del apogeo de lo curvo, de los constantes entrantes y salientes en las fachadas. Incluso las columnas ondulan su fuste (columna salomónica). Las reglas que seguía la arquitectura en el Renacimiento, desaparecen.
En la fachada se mantiene la división en plantas, pero la parte central se suele organizar verticalmente marcando el espacio central-vertical sobre el horizontal. Ese espacio, definido claramente a la vista, concentra la ornamentación principal del edificio. En las fachadas, por el gusto por el movimiento, los muros dejan de ser rectilíneos y de cruzarse en ángulos rectos, se ondulan. Son fachadas donde se muestra el dinamismo, el movimiento, los contrastes lumínicos (entrantes y salientes) y cromáticos, etc.
La luz es muy importante para el arquitecto barroco. Los materiales serán importantes para conseguir los efectos lumínicos apetecidos por el artista. La luz se concentrará en unas zonas, mientras otras se dejarán oscuras.
La decoración jugará un papel destacadísimo en la nueva estética. Dentro de un proceso general de enriquecimiento decorativo y progresivo hasta llegar al recargamiento, conserva los temas vegetales corrientes del arte clásico-Renacimiento, advirtiéndose desde mediados del siglo XVII la tendencia a un tipo cada vez más naturalista. Así, la decoración ocupa todos los lugares, enmascara muros, etc. Los órdenes arquitectónicos se complican (de los órdenes clásicos, el más utilizado es el corintio -que tenía más motivos decorativos- y el orden compuesto romano). Los elementos decorativos ayudan a crear efectos ilusorios, teatrales, tan del gusto de la época. También, en los interiores de las iglesias existe una exuberante decoración: en la cubierta, por ejemplo, el artista barroco se esfuerza porque el cielo invada el interior del templo. Las bóvedas se cubren de pinturas que desarrollan escenas imaginarias, celestiales (celajes), etc.
Las construcciones principales del Barroco serán las religiosas (templos, iglesias, etc.). También destacan los palacios y el urbanismo.
En cuanto al templo, el Concilio de Trento impuso una nueva liturgia religiosa que concedía importancia al sermón y a la Eucaristía ante la multitud de fieles. Para ello se requiere, en el marco de estas grandes ceremonias, una buena acústica y visibilidad. De ahí el modelo de iglesia que impone la Compañía de Jesús en Roma a partir del templo de Il Gesú, que será copiado por toda la Cristiandad: cruz latina tradicional; espacio unitario con circulación independiente por capillas laterales; gran cúpula central en el crucero; etc. Aunque este es el modelo más destacado, se dan otros muchos.
El palacio barroco: se rompe con el palacio-fortaleza renacentista y los edificios se abren por alguno de sus lados hacia patios, jardines, etc. Sus fachadas se hacen más dinámicas y sus salones principales resaltan por su abundante decoración. Es el edificio que manifiesta el poderío de la aristocracia ante el pueblo.
Aunque la evolución es paulatina, la proporción y equilibrio del vocabulario clásico se transforma, y un nuevo vigor parece reemplazar la razón por la sensación, articulándose las fachadas mediante recursos que potencian la verticalidad o nuevos ritmos (...) La pared adquiere una significación dinámica a través de un rico repertorio de formas cóncavoconvexas, consecuencia de planes circulares, ovales o mixtos, afirmando las cúpulas, que tienden a emanciparse de la planta, su papel preponderante tanto al interior como en el espacio urbano. El muro parece desaparecer mediante juegos ópticos, y los medios adoptados para lograr la interpenetración espacial son increíblemente variados e imaginativos, insistiendo la decoración ilusionista en la preocupación del Barroco por la continuidad del espacio, que se enfatiza en el uso del espejo con efectos arquitectónicos originando una superficie infinita (...) Característica esencial del espíritu barroco es la fusión de elementos plásticos con el espacio al servicio de una idea, y la luz (oculta, radiante o simbólica) favorece la ilusión alcanzando notable protagonismo.
R. CAMACHO: Barroco y Rococó: Arquitectura y urbanismo. En Historia del Arte. Vol 3. Alianza.
Madrid 1997, pág 163
- ¿Qué se potencia en las fachadas barrocas?
- ¿Cuál es el elemento preponderante en muchos de los edificios barrocos?
- ¿Qué tipo de decoración ayuda en el arte Barroco a alterar el espacio arquitectónico?
Si quieres profundizar más en la arquitectura barroca te proponemos la siguiente presentación con abundante información al respecto: Arquitectura Barroca