2.2. El historicismo
El historicismo está muy relacionado con el eclecticismo e, incluso, se podría considerar como parte del mismo, ya que muchas de sus obras mezclan diferentes estilos antiguos y, muchas veces, exóticos. Sin embargo, vamos a darle una consideración especial por las connotaciones políticas e ideológicas del mismo.
En muchas ocasiones, el historicismo arquitectónico fue utilizado con fines políticos: el pensamiento ilustrado concebía la Historia como una unidad globalizante y objetiva, el historicismo la entiende, de forma opuesta, como un proceso diacrónico en el que cada periodo posee personalidad propia, al mismo tiempo que es el producto de las fases que le precedieron. La singularidad de cada cultura vendría dada tanto por el propio acontecer histórico como por las circunstancias geográficas y ambientales, lo que, evidentemente, viene a mezclar espiritualidad y política. Por otra parte, la preeminencia otorgada al pasado en unos momentos de cambios profundos en la sociedad y, por tanto, de confusión e incertidumbre - proceso de consolidación de la sociedad burguesa y de la revolución industrial - conduce a buscar la autoafirmación en el pasado, del que se sienten herederos. También hay que tener en cuenta el enorme auge que toma todo lo medieval, hecho relacionado tanto con el historicismo, como acabamos de ver, como con el romanticismo, que buscaba valores como la originalidad y lo novedoso, la irregularidad, la complejidad, etc.
Por ello se reivindica una determinada forma tradicional de hacer las cosas (como el caso de la arquitectura regionalista española), se fomenta un estilo que tuvo una gran impronta en el territorio o que desarrolle los valores románticos e historicistas (como el caso del gótico, que ahora se llamará neogótico) e incluso inspiraciones orientalistas, también emparentadas con el romanticismo y lo pintoresco y lo exótico (árabe, chino, hindú), etc. En este último aspecto también hay que tener en cuenta el auge del colonialismo en este siglo XIX, que llevó a los grandes paises europeos a dominar territorios en África y Asia, con el consiguiente intercambio cultural, aunque, en este caso, fuese más testimonial y exótico que otra cosa.
La ciudad portuaria de Brighton, a orillas del Canal de la Mancha, es la mayor estación balnearia de Gran Bretaña y es llamada la "playa de Londres". En esta ciudad la burguesía y la nobleza construye grandes mansiones que, en este s. XIX, estarán influidas por los criterios antes apuntados, máxime teniendo en cuenta que el Imperio Colonial Británico llega a su auge en este momento, con la incorporación de todas las posesiones africanas y asiáticas, especialmente las de la India, un auténtico continente en sí misma, que les proporcionará exotismo y originalidad.
Observa la imagen del pabellón Real (casa para los Prícipes de Gales) en Brighton, construido por John Nash entre 1815 y 1821 y describela, tratando de establecer relaciones con otros estilos arquitectónicos que has estudiado en otras unidades anteriores.
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Royal
Pavillion de Brighton
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El neomedievalismo se puede considerar una de las vertientes del historicismo, tal y como hemos estudiado en el texto inicial. En muchas ocasiones la arquitectura del s. XIX se sirve de los estilos medievales para desarrollar una arquitectura funcional, adecuada a las necesidades del momento y utilizando técnicas constructivas avanzadas.
Observa el edificio de la Universidad Literaria de Barcelona (hoy Universidad Central de Barcelona o simplemente Universidad de Barcelona) de Elías Rogent, construido entre 1862 y 1871, y comenta las características que aprecies y que correspondan a otros estilos ya estudiados en anteriores unidades.
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Universitat de Barcelona |