8. Henry Moore

Henry Moore (1898-1986) es un escultor inglés muy importante en el s. XX. Su lenguaje artístico es muy personal, aunque, evidentemente, tenga influencias de todo tipo: desde las concepciones renacentistas de Miguel Ángel, especialmente en lo que a la talla y a las grandes dimensiones se refiere, hasta la abstracción aerodinámica de Brancusi o la de Picasso, pasando por el arte precolombino. Pero su principal inspiración fue la vida y la naturaleza: “Aunque lo que más profundamente me interesa sea la figura humana, siempre he prestado gran atención a las formas naturales como huesos, conchas, guijarros, etc. En ocasiones he vuelto en años sucesivos al mismo lugar de la costa, y cada año me ha llamado la atención una nueva forma de guijarro que el año anterior, aunque había cientos de ellos. Entre los millones de guijarros que encuentro al pasar caminando por la orilla, elijo ver con emoción sólo aquellos que coinciden con mi interés formal del momento. Es diferente si me detengo a examinar un puñado de ellos, de uno en uno. Puedo ampliar entonces mi experiencia formal, dando a mi mente tiempo para ser condicionada por una nueva forma” El escultor británico quiso captar en sus obras la fuerza interior de los materiales más sencillos --huesos, rocas, madera o conchas-- para representar una afirmación rotunda de humanidad, que la alejan de la frialdad de muchas creaciones contemporáneas.

Los historiadores del arte hablan de la escultura orgánica u organicista, tendencia que, sin renunciar a las conquistas abstractas de la escultura contemporánea, se identifica en cierto modo con la figuración y más concretamente con la figura humana y su relación con el entorno natural. Intenta también transmitir un contenido trascendente, que traduzca algo así como la fuerza vital de cualquier escultura íntimamente relacionada con el hombre, es decir, de la magia que posee por ejemplo cualquier totem. De ahí la fascinación que ejerce sobre la escultura orgánica la obra primitiva, que estaba siempre impregnada de ese vitalismo, de esa magia, de esos valores totémicos. Sus obras recogen desde concepciones abstractas, a la figuración, con el tema recurrente de la figura humana, a la que además trata de impregnar de una especial fuerza interior de cara al espectador, que es lo que las hace sobrecogedoras a nuestro mirar.

Lo grandioso de su obra no es sólo su tamaño, a veces colosal, ni su concepción de la masa y el volumen, es también esa capacidad en cierto modo subsconciente de transmitir sentimientos y sensaciones que consigue una especial concepción de la forma. Esa capacidad, en fin, de hacerse poderosas ante nosotros, sin saber el porqué. Algo que también habían logrado las esculturas primitivas de aztecas, de africanos, polinesios, egipcios, incluso de época románica, y que son fuente de inspiración de Henry Moore. A su vez, está la propia influencia meramente formal que permite convertir aquello en un determinado escultórico, y ahí entraría desde la influencia cubista de Picasso y Archipenko, hasta la de Arp o Brancusi.

El resultado es un estilo muy personal, inconfundible, en el que se valora preferente la masa y su contraste con el hueco, del que Moore es uno de sus mejores cultivadores. Igualmente alterna en sus figuras las concavidades y las convexidades, como si ahí estuviera una de sus claves para transformar la anatomía de un cuerpo en una imagen de su interioridad, de su mundo espiritual, en fin, de su auténtico vitalismo. Por ello en sus obras predomina la línea curva.

Utiliza todo tipo de materiales, piedra, madera, bronce, incluso cemento endurecido en molde y tallado (aunque, preferentemente, utiliza la piedra y el bronce). Los temas son igualmente variados, pero predomina la referencia humana y preferentemente a través de temas que puedan considerarse trascendentes, y por tanto con mayor fuerza espiritual, como es este de la mujer reclinada como madre, que se repite en composiciones muy parecidas desde los años treinta hasta los sesenta.

Textos tomados en gran parte de:

http://www.artecreha.com/Miradas_CREHA/h-moore-qmadre-reclinada-e-hijoq.html

Artículo de la Wikipedia sobre H. Moore:

http://es.wikipedia.org/wiki/Henry_Moore

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Como siempre, vamos a analizar una de la obras de Henry Moore, intentando llegar a una comprensión de la obra lo más general posible.

Escultura  Foto de: Julian Osley


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Para intentar cumplimentar este ejercicio es necesario que reflexiones sobre la labor artística de Henry Moore. En todo caso, lee el texto completo, que te ayudará a completar las ideas sobre este artista.

Como suele ocurrir cuando tratamos la escultura del siglo , es prácticamente imposible asignar un al artista británico Henry (1898-1986), más allá de que podamos afirmar que su obra se inserta en el contexto de aquellas que en las primeras décadas del XX dieron al traste con la plástica . El caso de Moore es verdaderamente paradigmático de ese de mentalidad.

Tras la Gran Guerra, en sus años de formación se impregna por completo de las más diversas . Le atraen por igual los artistas del y las obras escultóricas de las culturas de la América , los autores góticos o las novedosas realizaciones de escultores contemporáneos como . Conoce también a fondo las aportaciones del y la y, en su momento, no despreciará tampoco los planteamientos procedentes del .

Con todas esas influencias Henry Moore irá construyendo un estilo muy , en el que cabe distinguir algunas . Si en un primer momento produjo obras muy próximas a los postulados , éstos fueron muy pronto superados con su vinculación a la escultura . Sin embargo, desde mediados de la década de los treinta del pasado siglo, recobra el interés por lo , aunque ahora lo reinterprete de una manera altamente , recurriendo a soluciones como la de las formas, el empleo del como medio fundamental de y el claro predominio de la línea . En todo caso, estas afirmaciones son siempre relativas cuando nos referimos a Moore, porque no dejó nunca de y fue frecuente en su trayectoria que en un determinado momento recuperase que a ojos externos parecería que él ya había dejado . En todo ello empleó materiales , aunque fueron la y el las materias primas con las que trabajó más .

No obstante, y aunque no podamos encuadrar su obra dentro de un estilo determinado, hay en ella dos temas fundamentales, a los que acude una y otra vez. Se trata de las figuras y de las , lo que viene a demostrar el interés del artista por los problemas de la representación de la figura y sus posibilidades y, más allá de ello, el profundo de este creador británico, quien reconocía que en el fondo toda creación artística poseía algo de abstracción pero que sin embargo afirmó una vez que "en lo que a mí respecta, no puedo separar una escultura de lo viviente". Quizás en esa aparente contradicción esté la base de su fecundidad .

Hace unos años pasé un día inolvidable en el Museo Louisiana de Arte Moderno, en las proximidades de Copenhague. En su jardín, frente al mar, hay una de las famosas figuras reclinadas de Moore, elaborada en dos piezas. Almorcé en la hierba, junto a la escultura y, sin ningún problema pude tocarla y ; sentir la de estas formas sencillas que parecen decir a los hombres contemporáneos que ellos, todos ellos, son lo verdaderamente .

Texto tomado de: http://aprendersociales.blogspot.com/2010/02/henry-moore.html

  

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