2.1. Un viraje al centro

Jordi Pujol, lider de CiU, y José María
Aznar. Archivo procedente de
ciudadanos-cs.

El primer gobierno del Partido Popular comenzó de manera muy diferente de como muchos se habían imaginado. Aquellos que esperaban la llegada de una derecha dura con los nacionalismos periféricos y con las organizaciones de trabajadores se encontraron a un PP bastante moderado. Además de negociar y alcanzar acuerdos en materia laboral con los sindicatos, el PP comenzó un periodo de entendimiento con los partidos nacionalistas.

Seguramente, las circunstancias ayudaron a este "viraje al centro" ideológico que desde las filas del Partido Popular se venía anunciando desde hacía tiempo: el PP no tenía mayoría absoluta y necesitó el apoyo parlamentario de Convergencia i Unió (CiU), el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Coalición Canaria (CC).

Esta cercanía con los partidos nacionalistas se tradujo en algunas leyes y medidas tendentes a la autogestión de las Comunidades Autónomas. Un ejemplo de esta política fue la cesión del IRPF (el impuesto de la Renta) a las Comunidades Autónomas.

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Durante esta primera legislatura del Partido Popular en el gobierno, los guiños y acercamientos a nacionalistas vascos y catalanes eran muy frecuentes. Uno de los episodios más recordados fue esta entrevista en la que José María Aznar confesó que hablaba catalán en la intimidad:


 

La construcción se convirtió en uno de los pilares del crecimiento
económico español. Archivo de Cosmovisión alojado en
Flickr bajo licencia CC.

En cualquier caso, el gobierno del PP se centró sobre todo en la política económica. El objetivo era mejorar los indicadores económicos de España, muy negativos tras la crisis de 1993. El PP inició una política liberalizadora de la economía, tratando de rebajar la injerencia del Estado en la economía y favoreciendo las exportaciones e importaciones con otros países. Además, se procedió a una política de privatización de empresas estatales con el fin de obtener importantes ingresos y rebajar los gastos. En esta época se produjo la privatización de empresas como Telefónica, Repsol y Endesa. Junto a ello, el gobierno consiguió pactar con sindicatos y empresarios una reforma laboral que flexibilizó el mercado de trabajo.

Todas estas medidas, junto a una coyuntura mundial favorable, propiciaron un destacado crecimiento económico de España en estas fechas. Este crecimiento se fundamentó sobre tres pilares: la construcción, el turismo y el consumo interno. Además, este impulso permitió mejorar de forma notable los indicadores macroeconómicos: se redujeron el paro, el déficit público y la inflación. Esto permitió a España cumplir con los criterios impuestos por la Unión Europea para poder acceder al Euro.

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Resume las principales medidas económicas adoptadas por el gobierno del PP y su influencia en la economía española.

La lucha antiterrorista vivió en este periodo una época convulsa y compleja. Una ETA muy activa dio un salto cualitativo al llevar a cabo acciones terroristas que conmocionaron a la opinión pública. Hubo dos que afectaron de forma especial: el secuestro de José Antonio Ortega Lara, al que ETA tuvo retenido en un minúsculo zulo durante 532 días; y el asesinato a sangre fría del joven concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco. Este asesinato provocó una movilización popular sin precedentes, tanto en el País Vasco como en el resto de España.

Esta movilización popular provocó un cambio en la estrategia de los partidos nacionalistas vascos. Los nacionalistas democráticos (PNV y Eusko Alkartasuna) y Ezker Batua se unieron al representante político de ETA (Herri Batasuna) para firmar el llamado Pacto de Lizarra; esta pacto proponía, básicamente, fundamentalmente, la concesión de la soberanía al País Vasco y el final del terrorismo. Tras este pacto, en 1999 ETA decretó una tregua, lo que permitió las negociaciones entre la banda terrorista y el gobierno de Aznar para el final de la violencia. Sin embargo, estas conversaciones fracasaron y se reinició la actividad terrorista.

 
Acto de apoyo a Miguel Ángel Blanco. Archivo de wikimedia commons
bajo licencia CC.

 

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Mira el siguiente vídeo sobre el asesinato de Miguel Ángel Blanco y responde a las preguntas:

a) ¿Recuerdas cuál fue el chantaje que ETA planteó al Estado con este secuestro?

b) ¿Cómo fue la reacción de la sociedad española ante estos hechos?

Icono IDevice Para saber más

Si algo tienen en común todos los gobiernos de la democracia española es que, además de la vía policial, en algún momento han iniciado conversaciones con ETA para conseguir el final de la violencia de la banda armada. En 1981, el gobierno de UCD negoció con representantes de ETA político-militar, logrando la disolución de esta facción del grupo armado. Posteriormente, en 1988, el gobierno de Felipe González llevó a cabo las llamadas "conversaciones de Argel", pero estas reuniones con representantes de ETA no dieron resultado y la banda terrorista continúo con sus atentados. En 1999, enviados del gobierno presidido por José María Aznar se reunieron en Zúrich (Suiza) con representantes de ETA, pero tampoco hubo acuerdo alguno. El último ha sido el gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, quien también inició un diálogo con ETA que quedó roto tras el atentado de la T-4 del aeropuerto de Barajas.

En el siguiente vídeo, puedes ver al presidente Aznar hablando de las conversaciones mantenidas con el entorno de ETA:

 


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El PP consiguió la victoria en las elecciones de 1996 por un estrecho margen de 300.000 votos más que el PSOE, lo que le obligó a pactar con varios partidos nacionalistas para completar la legislatura. De hecho, durante este primer gobierno de Aznar se promulgaron varias medidas favorables a las comunidades autónomas.

La política del PP se centró sobre todo en mejorar los indicadores económicos: se redujo el paro, el déficit y la inflación, lo que permitió a España cumplir con los criterios necesarios para poder adoptar el euro como moneda. Además, durante este periodo se produjo un importante crecimiento de la economía española.

ETA tuvo una intensa actividad durante este periodo, llevando a cabo algunos de sus más execrables crímenes, como el asesinato de Miguel Ángel Blanco. En 1999, el gobierno de Aznar intentó unas negociaciones de paz con ETA que fracasaron.