4.1. Estructura. Tiempo y espacio
Flaubert organizó la arquitectura de su novela de manera escrupulosa. Al leerla, puedes ver que la obra se divide en tres partes: la parte primera consta de nueve capítulos, la segunda tiene quince capítulos y la tercera está formada por once capítulos.
En general, esta organización externa se ajusta a la estructura narrativa o interna tradicional: planteamiento, desarrollo de la acción y desenlace.
Globalmente, la acción narrativa discurre de forma lineal, aunque hay algunas alteraciones cronológicas. La acción transcurre en diversos lugares, según lo requiera la progresión del relato.
Esta progresión está perfectamente estudiada. Para ello Flaubert dosifica la presentación de los personajes, los desencadenantes de acciones posteriores, los momentos de intriga o suspense entre las partes, el ritmo de la narración, las situaciones de tensión, el clímax y el anticlímax del desenlace...
Esta puede ser la representación gráfica de la estructura externa e interna de la novela, con algunos episodios relevantes:
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Lee con atención el siguiente fragmento antes de completar la actividad sobre ciertos aspectos del tiempo y el espacio en la novela.
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| Imagen 7. Madame Bovary. Aguafuerte de Charles Léandre. Dominio público. |
Entretanto, según teorías que ella creía buenas, quiso sentirse enamorada. A la luz de la luna, en el jardín, recitaba todas las rimas apasionadas que sabía de memoria y le cantaba suspirando adagios melancólicos; pero pronto volvía a su calma inicial y Charles no se mostraba ni más enamorado ni más emocionado.
Después de haber intentado de este modo inflamar su corazón sin conseguir ninguna reacción de su marido, quien, por lo demás, no podía comprender lo que ella no sentía, y sólo creía en lo que se manifestaba por medio de formas convencionales, se convenció sin dificultad de que la pasión de Charles no tenía nada de exorbitante. Sus expansiones se habían hecho regulares; la besaba a ciertas horas, era un hábito entre otros, y como postre programado para después de la monotonía de la cena.
Un guarda forestal, curado por el señor de una pleuresía1, había regalado a la señora una perrita galga italiana; ella la llevaba de paseo, pues salía a veces, para estar sola un instante y perder de vista el eterno jardín con el camino polvoriento.
Iba hasta el hayedo de Banneville, cerca del pabellón abandonado que hace esquina con la pared, por el lado del campo. Hay en el foso, entre las hierbas, unas largas cañas de hojas cortantes.
Empezaba a mirar todo alrededor, para ver si había cambiado algo desde la última vez que había venido. Encontraba en sus mismos sitios las digitales2 y los alhelíes, los ramos de ortigas alrededor de las grandes piedras y las capas de liquen a lo largo de las tres ventanas, cuyos postigos siempre cerrados se iban cayendo de podredumbre sobre sus barrotes de hierro oxidado. Su pensamiento, sin objetivo al principio, vagaba al azar, como su perrita, que daba vueltas por el campo, ladraba detrás de las mariposas amarillas, cazaba las musarañas o mordisqueaba las amapolas a orillas de un trigal. Luego sus ideas se fijaban poco a poco, y, sentada sobre el césped, que hurgaba a golpecitos con la contera3 de su sombrilla, se repetía:
-¡Dios mío!, ¿por qué me habré casado?
GUSTAVE FLAUBERT, Madame Bovary (ed. Cátedra). Parte I, Capítulo VII, pp. 128-129
Indica tres respuestas acertadas en cada caso, según lo que puedas deducir tras la lectura del fragmento.
Emma percibe que el tiempo fluye...
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rápidamente y con grandes sobresaltos.
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de manera cíclica: todo parece repetirse.
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con gran inmovilismo y monotonía.
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hacia una decrepitud inexorable.
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Emma busca en los espacios exteriores y más alejados de su casa...
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su propio espacio, donde poder dar rienda suelta a sus
sentimientos y emociones.
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una forma de liberación, frente a la opresión y
encarcelamiento que supone para ella su casa.
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el consuelo que le aporta la belleza de la Naturaleza.
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la soledad buscada, frente a la soledad frustrante que siente en
su casa.
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| Imagen 8. Rouen, Rue de l'Épicerie. Autor: Camille Pissarro. Fotógrafía: The Yorck Project. Dominio público. |
Como es habitual en las novelas realistas, Flaubert sitúa la acción de Madame Bovary en tiempos y espacios próximos al escritor.
El tiempo interno de la narración transcurre en un orden cronológico lineal, a excepción de algunas analepsis o relatos retrospectivos, como la niñez y juventud de Charles y Emma, en la primera parte; y alguna prolepsis o anticipación, que en la novela se configura más bien como ensoñación (es el caso, por ejemplo, de las imaginaciones de Charles acerca del futuro de su hija).
Un aspecto importante es la percepción que tienen del tiempo los personajes, en especial Emma, para quien el fluir temporal de su vida cotidiana se configura como algo reiterativo y monótono. Además, es como si el tiempo discurrierapara ella de manera cíclica, por lo que repite el mismo tipo de deseos, frustraciones y errores. Según el ritmo de la narración, el tiempo parece transcurrir más lentamente (el narrador se detiene en descripciones y análisis psicológicos) o de forma más rápida (los acontecimientos se acumulan y precipitan).
En cuanto al espacio, la acción se sitúa en diversas ciudades de Francia: Rouen (donde Charles Bovary realiza sus estudios), Les Bertaux (donde conoce a Emma, su segunda mujer), Tostes (donde Charles vive con su primera mujer y con Emma en los primeros tiempos de su matrimonio), Yonville, (donde vive el matrimonio Bovary el resto del tiempo y donde ejerce Charles) y, de nuevo Rouen, pues allí Emma vive los encuentros con su amante León.
Pero en la vida de Emma no solo existen estos espacios reales, donde se desarrolla la acción. En la mente de Emma están presentes otros lugares imaginarios, soñados por Emma, como París y Roma.
Con la descripción de los lugares, Flaubert cumple las máximas del realismo y consigue crear diversos ambientes que son el reflejo de la sociedad francesa de la época.
Además, la percepción que Emma tiene del espacio que le rodea es subjetiva: la casa del matrimonio Bovary (y también su casa de Les Bertaux) es percibida por ella como un espacio opresivo que le coarta su libertad y sus anhelos. Sin embargo, suele aprovechar los espacios abiertos para dar rienda suelta a sus ensoñaciones y hacer realidad los encuentros con sus amantes.