
Palabras útiles II

Lenguaje de los textos instructivos
Las características del lenguaje que se emplea en los textos (de tipo instructivo y expositivo) en las instrucciones son:
La sobriedad expresiva: no se dan rodeos en los mensajes y se señalan únicamente aquellos aspectos que se consideran necesarios para la comprensión y realización de la acción propuesta
Su exactitud conceptual: estos textos se presentan con los términos precisos, los conceptos adecuados para la acción que debemos realizar o la norma que debemos seguir
Su organización informativa: la información se transmite ordenadamente, mediante viñetas o signos que marcan ese orden (guiones, letras, números, puntos...) o bien mediante iconos
Este tipo de textos va dirigido a un tipo de receptores muy amplio y heterogéneo, por lo que, a no ser que se trate de una cuestión específica muy técnica y especializada, han de presentar una estructura muy sencilla. Generalmente en los textos textos instructivos podemos encontrar tres partes claramente delimitadas:
El objetivo general en el que se da una clara explicación de los componentes necesarios para llevar a cabo tal actividad y la finalidad de la acción que vamos a desarrollar
La exposición ordenada de las pautas para la realización de la acción y las normas que la regulan, con unos pasos que se deben a seguir, necesariamente uno detrás de otro, si se trata del montaje de los componentes de algún elemento
Las advertencias o normas de carácter complementario que ayudan a ejecutar la acción, al igual que los peligros o riesgos que se corren en el caso de no ejecutar las acciones tal y como declara el texto
Los rasgos lingüísticos que caracterizan estos tipos de textos pasan por el uso de los verbos en un determinado tiempo: imperativo como forma verbal que expresa mandato (pon, rellena...) presente de indicativo como forma suavizada del imperativo o mayor familiaridad (fríes, colocas...) o perífrasis verbales (has de hervir, debes echar...)
Además, en los textos instructivos en los que se sucede una acción después de otra, la enumeración de éstas se suele formular en infinitivo (tostar, calentar, rallar...) Este uso del infinitivo no es del todo correcto, y se deben utilizar, como hemos visto más arriba, preferentemente, las perífresis verbales (hay que tostar, se debe calentar...)
Para marcar el orden que se ha de seguir en la ejecución de una actividad debes hacer uso de marcadores textuales, que pueden ser aquellos que marcan un orden (para comenzar, en segundo lugar, etc) o bien marcan un proceso en el tiempo (ahora, después, más tarde...)