

Palabras útiles III

El diálogo no literario puede ser formal y planificado. En este caso, hablamos del coloquio, la entrevista y la encuesta. Son formas dialogadas que se han planificado; cada una cuenta con unas características propias:
El coloquio: un número variable de participantes intercambia diferentes puntos de vista acerca de un tema determinado. Es imprescindible que haya una organización; de ahí que se requiera un moderador que presente el tema y a los participantes, y que conceda los turnos de palabra. Además, el grado de formalidad ha de ser alto: se deben respetar las opiniones de los demás, utilizar un tono de voz moderado y una expresión clara y adecuada. Más adelante profundizaremos en este aspecto.
En un apartado de esta unidad profundizaremos sobre el debate, una forma específica de coloquio, con rasgos propios.
La entrevista: es propia del lenguaje periodístico. Un entrevistador da a conocer a un personaje público y entre ellos se suceden una serie de preguntas y de respuestas. La entrevista ha sido previamente planificada, de modo que se suelen dar tres partes:
Una introducción, donde se aportan datos de la persona entrevistada
El cuerpo (preguntas y respuestas)
Una conclusión o cierre
La encuesta: Sirve para informar sobre las opiniones de la población acerca de distintos temas de actualidad (políticos, sociales, domésticos...). Previamente al resultado final, se ha consultado a un número considerable de personas. La encuesta requiere, por lo tanto, una preparación minuciosa del cuestionario: las preguntas han de ser claras y precisas. Además, se debe evitar que sean tendenciosas o que molesten a la persona entrevistada. Estas preguntas pueden ser abiertas (se responde libremente) o cerradas (se elige entre varias opciones dadas).

Las entrevistas no solamente se realizan a personajes famosos o que cuentan con un interés general; también pueden formar parte del ámbito privado y personal: una entrevista de trabajo, un médico a su paciente, un docente a los alumnos...