1.3. Nomenclatura

Los primeros nombres que han tenido los organismos han sido los nombres vernáculos o nombres comunes en cada una de las lenguas del planeta. Estos nombres tienen los siguientes inconvenientes:

  • No son universales, sólo son aplicables a cada lengua.
  • Sólo algunos organismos tienen nombre común.
  • Dos o más organismos no relacionados pueden tener el mismo nombre o un mismo organismo puede tener diferentes nombres comunes.
  • Se aplican indistintamente a géneros o especies.

Debido a este problema, pronto se vió la necesidad de llegar a unas reglas de compromiso entre investigadores a la hora de poner nombre a los organismos, pues este hecho es básico para facilitar la comunicación entre los científicos de distintos paises.

Icono IDevice Pre-conocimiento

En la antigüedad cada planta era conocida por los naturalistas por una larga frase descriptiva en latín. A este sistema se le denominaba nomenclatura polinomial o polinominal.

Los nombres se construían añadiendo epítetos (nombres) a los ya existentes, de tal forma que el nombre crecía a medida que se encontraban nuevas especies semejantes, pues para poder diferenciar a estos organismos de los recién descubiertos era necesario añadir estos nombres.

Así, por ejemplo, la "carlina sin tallo" (Carlina acaulis L.) se mencionaba como:

 

 

Carlina acaule unifloro florae breviore
(carlina sin tallo con una flor pequeña)
Carlina acaulis
Imagen 13. Autor Kurt Stueber.
Licencia Creative Commons

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La Nomenclatura es la parte de la Sistemática que crea nombres para designar a los organismos o sus grupos (taxones). La creación de los nombres está regulada por un conjunto de normas reunidas en el Código Internacional de Nomenclatura.

Linneo
Imagen 14. Autor Alexander Rosling
bajo licencia Creative Commons

Carl Von Linneo ideó el sistema de nomenclatura binomial que asigna a cada especie un nombre científico. Es el sistema de nomenclatura que está reconocido en la actualidad.

El nombre que se asigna a una especie está formado por dos palabras latinas o latinizadas. La primera es el nombre del género al que pertenece esa especie y el segundo es el nombre específico.

A continuación, se suele poner el nombre abreviado del investigador que describió por primera vez esa especie y el año en el que lo hizo.

El nombre científico debe escribirse en cursiva y en minúsculas, salvo la inicial del género que se pone en mayúsculas. Si no existe la posibilidad de escribirlo en cursiva se subrayan ambos nombres.

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El nombre científico o nombre específico de un organismo vivo es una combinación de dos palabras en latín o latinizadas:

nombre genérico + nombre específico


Icono de iDevice Caso de estudio
El animal de nuestra foto:

Imagen 15. Fuente propia

  • Nombre común: Tritón jaspeado.
  • Nombre científico: Triturus marmoratus.

¿Con qué nombre piensas que será reconocido a nivel mundial?

La importancia de nombrar un organismo va más allá de la de poner un nombre. Es un proceso básico para conocer la biodiversidad de la vida y así saber el número de especies que existen en el planeta.