5.2. La neutralidad de la ciencia

El siguiente vídeo, en tan solo 37 segundos, nos muestra la potencia descomunal de una explosión nuclear:

La bomba átomica es, sin duda, una de las logros más controvertidos de la ciencia contemporánea. Podríamos pensar que un conocimiento que ha permitido la construcción de un artefacto tan mortífero no puede ser bueno. Pero, ¿podemos juzgar a la ciencia por la utilización que algunas personas hagan de sus descubrimientos?

Piensa que el conocimiento de la estructura íntima de la materia está en el origen de la energía nuclear y en el de la radioterapia, que hace posible el tratamiento del cáncer. Es habitual creer que los científicos están únicamente interesados en el conocimiento y no en las posibles consecuencias prácticas de los mismos. La realidad nos dice algo muy distinto y más cuando históricamente sabemos que las dos bombas átomicas lanzadas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki fueron el resultado de un proyecto en el que participaron los más importantes científicos de la época: el Proyecto Manhattan (1939-1945).

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Imag. 21. Autor:
A.B. Lagrelius & Westphal

Dominio públic

¿Es la ciencia neutral, políticamente y culturalmente neutral? o, por el contrario, ¿está movida por nuestros prejuicios e ideologías?

Recordemos que, durante el período nazi, en Alemania los jerarcas del régimen decían que había una “ciencia aria”, que era más pura y noble, en contraposición con una “ciencia judía”, en referencia a Albert Einstein que era judío. Recordemos asimismo que en la antigua URSS, con el triunfo del bolchevismo, se hablaba de que había una “ciencia burguesa” y una “ciencia socialista”. Incluso hubo proyectos de investigación clamorosamente fraudulentos a los que el estado soviético dio gran relevancia, como hacer explosionar una bomba atómica contra su propio ejército para estudiar las consecuencias de una guerra nuclear.

Por otra parte, la ciencia contemporánea colabora activamente con el poder militar, de modo que muchos de los desarrollos tecnológicos y científicos cobran impulso por el dinero que reciben de las industrias armamentísticas. Digámoslo, pues: los científicos pueden no ser neutrales. Como seres humanos, pueden abrazar causas políticas o ideológicas moralmente inaceptables, y poner a su servicio sus habilidades y conocimientos.


Imag. 22. Autor: Zubro
Licencia: Creative Commons
Por otra parte, la ciencia, entendida como conjunto de conocimientos, tampoco es neutral. Estrechamente vinculada al poder político y económico, es una actividad que necesita mucho dinero y, por ello, acaba estableciendo vínculos que exceden y van más allá del ámbito del conocimiento científico.
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En el siguiente artículo, de Miguel Ángel Quintanilla, se plantea la cuestión de la neutralidad de la ciencia y la responsabilidad moral de los científicos.
En su comienzo se señala el desarrollo armamentístico durante la II Guerra Mundial como origen del debate sobre la neutralidad de la ciencia.

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Las ideas importantes de este apartado son:
  • La ciencia, como cualquier otra actividad humana, puede no ser neutral y ponerse al servicio de causas políticas o ideológicas.
  • La ciencia puede a veces subordinarse a la industria, especialmente a la armamentística.