1. Éticas materiales: dialogando con Aristóteles
En este cuadro se encuentran, resumidas, los principales exponentes de éticas materiales:
| Escuela | Autor/es | Cómo define el bien | Cómo prescribe alcanzar el bien |
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Intelectualismo
moral
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Sócrates | El bien supremo proporciona la felicidad. |
A través del conocimiento. |
| Eudeimonismo | Aristóteles | El bien supremo es la felicidad. | Por medio de la reflexión y el ejercicio de y la virtud, entendida como término medio. |
| Hedonismo | Epicuro | El bien supremo gira en torno a la consecución del placer. | Cultivando los placeres moderados y la ataraxia (ausencia de pasiones). |
| Estoicismo | Zenón, Séneca | El bien supremo reside en la imperturbabilidad. | Por medio de la indiferencia y la aceptación del destino. |
| Iusnaturalismo | Sto. Tomás | El bien supremo se cifra en la perfección espiritual. | Siguiendo los preceptos morales de la Ley divina. |
| Utilitarismo | J.S. Mill | El bien supremo radica en la felicidad como placer o ausencia de dolor. | Mediante acciones que promueven el placer para el mayor número de personas. |
Puedes ampliar la información acerca de las diferentes escuelas y autores mencionados en los siguientes enlaces:
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Imágen 4. Autor: Desconocido
Dominio público |
Ahora, imaginemos que tenemos el raro privilegio de poder charlar con uno de los más importantes filósofos de la historia. ¿Qué nos diría el propio Aristóteles si le preguntásemos acerca de su pensamiento? Por supuesto, contamos con sus obras, de donde podemos entresacar un conocimiento muy directo del pensamiento de Aristóteles. Más adelante te propondremos un pequeño fragmento de su pensamiento ético para que lo comentes. Pero, imaginemos por un momento que el mismísimo Aristóteles está aquí, ante nosotros. ¿Qué podríamos preguntarle?
Pregunta: Usted tuvo la oportunidad de ser tutor de uno de los más importantes caudillos de la Historia. ¿Qué enseñanzas sobre el comportamiento correcto intentó transmitirle?
Respuesta: Ah, Alejandro... ¡Qué gran oportunidad perdida! Era demasiado impetuoso, demasiado ambicioso... aunque, por supuesto, fue una tragedia su temprana muerte... Pero, me preguntaba por lo que intenté transmitirle, enseñarle. Y mi respuesta es: lo que a cualquier humano. Porque lo que vale para un ser humano, vale para todos, dado que la naturaleza humana es una y común, y propende en todas partes a un mismo fin: la felicidad.
Pregunta: Pero, ¿existe eso que llamamos felicidad?
Respuesta: ¿Lo duda usted? Existe la felicidad, puesto que existen los seres, y cada ser tiene su propia naturaleza, su propia forma, que marca cuáles son sus fines. Y así, ¿cómo no iba a ser feliz aquel ser que da buen cumplimiento a su finalidad, siendo fiel a su naturaleza?
Pregunta: Entonces, la felicidad es diferente según la naturaleza de cada ser...
Respuesta: ¡Pues claro! Y, del mismo modo que la naturaleza del sol es proporcionar luz y calor, y de la tierra ser sólida base de los pasos humanos sobre el mundo, y así sol y tierra son felices dando cumplimiento a sus objetivos, también el ser humano tiene una naturaleza, y dándole cumplimiento a esa naturaleza, sin duda alcanzará la dicha, la felicidad...
Pregunta: Entonces, si sabemos cuál es la naturaleza humana, sabremos en qué estriba su felicidad.
Respuesta: Exacto.
Pregunta: ¿Y cuál es, entonces, la naturaleza del ser humano?
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Imágen 5. Autor: desconocido.
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Respuesta: ¿No le parece obvio? ¿No ve que lo que hace al ser humano verdaderamente humano, diferente, pues, de otros animales, es la razón, y lo que la razón ama por encima de todo es conocer la verdad de las cosas, y regocijarse en ese conocimiento y comprensión? Y así, no existe finalidad más elevada, más noble y propia del ser humano, que entregarse al ejercicio de la razón que conoce y desvela los misterios del mundo, y que los contempla y se regocija en esa contemplación... Por lo tanto, diremos que la felicidad del ser humano estriba en ser reflexivo. Sin embargo, las más de las veces los seres humanos se ven entorpecidos para ser verdaderamente humanos, o sea, racionales, y entregarse al ejercicio de la razón, bien porque las pasiones les impulsan en la dirección incorrecta, inclinándoles hacia vicios y defectos, bien porque las necesidades materiales impiden al hombre dedicarse a la a la reflexión.
Pregunta: ¿Entonces? ¿Qué hacer para vencer esos obstáculos?
Respuesta: Mmmm... En ese caso, mi consejo es que el ser humano, con la ayuda de la razón, cultive unos hábitos correctos y saludables, dando firmeza a su carácter para transitar por la vida sin caer en excesos ni en defectos...
Pregunta: ¿Cómo es eso posible?
Respuesta: Siguiendo lo que he llamado la senda del término medio, una senda que ha de proporcionar al que la sigue equilibrio y virtud, pues la virtud, amigo mío, no es otra cosa que un término medio entre un exceso y un defecto. Y así, el que posee la virtud del valor la posee porque se halla equidistante entre la temeridad y la cobardía, y el que posee la virtud de la templanza la posee porque se halla equidistante entre la rigidez austera y el exceso de placer...
"La virtud es, pues, una disposición selectiva que consiste en un término medio en relación a nosotros, definido por la razón y como lo decidiría un hombre prudente."
(Aristóteles, Ética a Nicómaco, II, 6, 1106 b 36)
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El término medio entre un exceso y un defecto.
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La búsqueda de la felicidad a través de la contemplación.
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Comportarse de acuerdo a las normas y principios morales aceptados por la sociedad.
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La búsqueda de la felicidad a través de la contemplación.
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