5. Dominio climático de montaña
DOMINIO CLIMÁTICO DE MONTAÑA
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| Imagen_16. Mapa del dominio de montaña en Europa |
Aunque la montaña por lo general es un medio hostil al hombre, éste siempre ha sido ocupado y ha sabido aprovecharse de él según sus necesidades.
El dominio de montaña se ve afectado por la latitud, el relieve y la altura.
La latitud influirá en la cantidad de calor que recibe un punto o insolación, la montaña mediterránea recibe más rayos solares que la escandinava, por ello a una altura de 2.000 m. las temperaturas medias serán más altas en las Béticas que en el macizo noruego de Jotunheim.
La altura. Conforme ascendemos la temperatura desciende de unos 0,6º a 1º C por cada 100 m. debido a la menor densidad del aire. La altura favorece, asimismo, el aumento de las precipitaciones y la presencia de nieves ya que, las masas de aire al ascender por la ladera de la montaña se enfrían, se condensan y precipitan hasta el llamado “óptimo”, a partir de ahí disminuyen; si la temperatura es inferior a 0º C caen en forma de nieve.
El relieve incide en la insolación y ésta varía según la orientación. En las vertientes de umbría o norte, que están expuestas al norte, la insolación es menor por lo que las temperaturas son inferiores y la precipitación más abundante; las de solana o sur los rayos solares inciden directamente y se alcanzan temperaturas más elevadas, mayor insolación y menores precipitaciones. La amplitud térmica será mayor en las vertientes de solana que en las de umbría.
Los vientos en las áreas de montaña son constantes, por el día asciende por la ladera de la montaña y por la noche, con la bajada de temperatura, desciende hacia el valle más frío seco produciendo descenso de temperaturas.
Las temperaturas invernales desciende a valores negativos de 5 a 8 meses y los veranos no suelen superarse los 15º C. Por su parte las precipitaciones hasta los 3.000 m. son abundantes, llegando a superar con facilidad en la vertientes de umbría los 1.500 mm. anuales.
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| Imagen_17. Cliserie de montaña. Elaboración propia |
La vegetación de montaña se escalona en pisos, adaptándose a los cambios de temperatura, precipitación y la vertiente. Hasta los 800-1.000 m el hombre ha sustituido la vegetación natural adaptándola a sus necesidades, así ha talado el bosque para crear campos de cultivo que cubrieran sus necesidades o pastos para su ganado. A partir de los 1.000-1.200 m se inicia el piso montano que alberga una gran variedad de especies, siendo los bosques de frondosas las formaciones naturales o climácicas. Las hayas y los abetos dominan en las vertientes de umbría y los robles (quejigo, rebollo, albar…) en las de solana. La deforestación ha sustituido el bosque natural por el de coníferas, introduciendo, entre otros, el pino silvestre, laricio y rodeno. Cuando se degradan las coníferas aparece el matorral de boj, brezo, acebo o erizones. En el piso subalpino pirenaico (entre 1.600-2.400 m.), donde dominan las bajas temperaturas de cuatro a seis meses, las especies dominantes son el pino negro y el abeto, que degrada a matorrales de piomos, enebros o arándanos. En alturas superiores aparece la pradera alpina donde aparecen los llamados prados de verano de festucas o gencianas. Por encima de los 3.000 m. las plantas se adaptan a las bajísimas temperaturas y vientos de alta montaña. Su aspecto exterior es almohadillado y poseen largas raíces, destacan los musgos, líquenes.
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Imagen_18. Fuente: Wikipedia.
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El medio de montaña modifica sustancialmente el régimen de los ríos, los estiajes se producen en invierno porque la precipitación cae en forma de nieve, se congela y se mantiene durante el invierno. En primavera y verano se alcanzas las aguas altas, produciéndose importantes crecidas por la acumulación de agua de deshielo y de las precipitaciones estacionales. La imagen 18 representa un hidrograma donde puedes observar, mediante un gráfico, las evoluciones de caudal del régimen nival de un río que nace a más de 2.000 m. de altura, en ella puedes constatar como en noviembre, diciembre, enero y febrero el río lleva el menor caudal, alcanzando los máximos en la época del deshielo: abril, mayo y junio. El poder erosivo de los ríos de montaña es muy potente debido a la fuerte pendiente por la que discurren los cauces, por ello es frecuente que en sus desembocaduras aparezcan depósitos sedimentarios en forma de abanico
Verdadero Falso

