4. Construcción dramática y lenguaje
Como sabes, Sófocles tomó el mito de Edipo como fuente para crear su tragedia. Pero su mayor mérito consiste en el tratamiento que da a un argumento ya conocido y, sobre todo, en la técnica dramática y el lenguaje que emplea.
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| Imagen 9 . Edipo en una representación de la tragedia. Autor: Albert Greiner. Creative commons. |
La obra teatral no comienza desde el principio del mito, sino que el lector/espectador se encuentra con una serie de enigmas –por qué Tebas está siendo castigada, cómo su gobernante puede acabar con tal castigo, de qué acusa Tiresias a Edipo…- que Sófocles hábilmente dirige hacia el misterio de la identidad del protagonista, que desemboca en su desgracia absoluta.
Edipo va descubriendo la verdad gracias a una magnífica gradación de la información que el lector/espectador intuye antes que el propio protagonista. En este proceso, los temas tratados se van cargando de profundidad, los personajes van revelándose en todas sus dimensiones hasta adquirir perfiles complejos y la tensión dramática se incrementa paulatinamente hasta hacerse desgarradora.
Todo ello se consigue gracias al magistral manejo de elementos dramáticos como la estructura externa e interna de la obra o el tratamiento del tiempo y del espacio, la progresión de la tensión mediante ciertas técnicas dramáticas y el uso de un lenguaje literario que, por un lado, se adapta a las diversas situaciones y personajes y, por otro lado, presenta múltiples recursos literarios de gran intensidad y belleza.
Compara los siguientes fragmentos; uno pertenece al mito de Edipo y otro recoge el momento en que el mismo asunto es revelado en la tragedia:
-¡Tanto pero para ti! -gritó Layo, ya ordenó a su cochero, Polifontes, que siguiera adelante.
Una de las ruedas magulló el pie de Edipo, quien, impulsado por la ira, mató a Polifontes con la lanza. Luego derribó a Layo, quien cayó al camino enredado en las riendas, fustigó a los caballos e hizo que estos lo arrastraran y lo mataran."
ROBERT GRAVES, Los mitos griegos
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EDIPO.- Te escucho, mujer, y al momento se extravía mi alma y mi corazón se agita...
YOCASTA.- ¿Qué es lo que te revuelve para que me hables así?
EDIPO.- He creído escucharte que este Layo fue asesinado en una encrucijada...
YOCASTA.- Eso dijeron, sí, y siempre se ha contado así.
EDIPO.- ¿Y dónde se encuentra ese lugar, en el que sucedió eso?
YOCASTA.- Fócida llaman a esa tierra, en donde los caminos que vienen de Delfos y Daulia se unen.
EDIPO.- Y de esto, ¿Cuánto es el tiempo que ha pasado?
YOCASTA.- Se anunció en la ciudad un poco antes de que tú te hicieras con el gobierno de esta tierra.
EDIPO.- Ay, Zeus, ¿qué quieres hacer conmigo?
YOCASTA.- ¿Por qué te preocupas tanto, Edipo?
EDIPO.- No me preguntes aún.
Madrid: Cátedra, 2009. Entre los versos 720-740.
LA PERPLEJIDAD DE EDIPO
Y entonces, mi mamá me contestó: eso se lo dirás a todas.
PREÁMBULO
-¿Me quieres? -le preguntó su mamá a Edipo.
-Hummm..., define "querer" -respondió Edipo.