Ejercicios resueltos
Lee atentamente el siguiente fragmento de Hamlet e intentar resolver las actividades que se proponen a continuación:
GRACIOSO PRIMERO.- [...] Mirad este cráneo. Este cráneo lleva enterrado como veintitrés años.
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| Imagen 15 . Hamlet and the Gravediggers, de Pascal Adolphe Jean Dagnan-Bouveret. Dominio público. |
HAMLET.- ¿Y de quién era?
GRACIOSO PRIMERO.- Pues de un hideputa loco. ¿De quién iba a ser?
HAMLET.- Pues no sé.
GRACIOSO PRIMERO.- Caiga la peste sobre este chiflado. Un día me echó por la cabeza una garrafa de vino del Rin. Este cráneo, era, señor mío, de Yorick, el bufón del rey.
HAMLET.- ¿Este?
GRACIOSO PRIMERO.- El mismo.
HAMLET.- Déjame verlo. ¡Pobre Yorick! Yo lo conocía, Horacio:era un tipo muy divertido y de enorme fantasía. Más de mil veces me llevó a sus espaldas... y cuán horrendo aparece ahora en mi imaginación. Se me revuelve el estómago... Aquí están los labios que besé tantas veces. ¿Dónde están tus chanzas? ¿Dónde las piruetas y tonadillas? ¿Dónde las salidas de tono que hacían desternillarse de risa a todos los comensales? ¿Ni un chiste ahora para burlarte de tu propia facha? ¡Qué lúgubre pareces! Ve a la alcoba de mi dama... dile que se ponga afeites... el grueso de un dedo o más, para acabar al fin de esta guisa. Díselo y que se ría. Os lo ruego, Horacio, decidme una cosa.
HORACIO.- ¿Qué cosa, mi señor?
HAMLET.- ¿Creéis que Alejandro, bajo tierra, tendría este aspecto?
HORACIO.- Exactamente ese.
HAMLET.- ¿Y que olería así? ¡Puaf!
HORACIO.- Exactamente así, mi señor.
HAMLET.- Miserables son los destinos que nos esperan, Horacio. ¿No podría la imaginación seguir el rastro de las nobles cenizas de Alejandro, para al final tenerlo que encontrar haciendo de tapón de un barril?
HORACIO.- Demasiado minuciosa sería la búsqueda.
HAMLET.- ¡No, a fe mía! ¡En absoluto! Bastaría con seguir la pista con discreción, de modo que pudiéramos llegar hasta el final... Algo así: Alejandro murió; Alejandro fue enterrado; Alejandro convirtiose en polvo, y el polvo, en tierra, y de la tierra se hace adobe... ¿Por qué con ese adobe no íbamos a tapar un barril de cerveza?
Muere César, emperador, y en arcilla se convierte,
y un agujero en el viento puede tapar de pronto.
¡Extraño! ¡Que esa tierra que al mundo asustó,
tapando un agujero, detuvo el frío invernal...!
Pero ¡silencio, apartémonos que llega el rey!
(Acto V, Escena I, Ed. de Cátedra, pp. 629-635)
